Las barbas de las ballenas no las inventaron ellas

Balaenoptera musculus, también conocido como rorcual azul, o simplemente ballena azul, es famosa por ser el mayor animal que ha existido jamás en los océanos. Y además, este récord lo consigue alimentándose exclusivamente de krill (zooplancton). Para filtar tan pequeños crustáceos, requiere de sus famosas barbas, las cuales, si nos preguntan por un animal filtrador con una estructura así, las asociamos directamente a estos cetáceos. Pero, ¿y si os digo que las barbas de las ballenas son una convergencia evolutiva que apareció mucho antes que en los cetáceos? Dicho de otra manera, ¿y si os digo que la famosa ballena azul es una copiota?

Me complace presentaros a Pterodaustro. Pterodaustro es un género de Continuar leyendo «Las barbas de las ballenas no las inventaron ellas»

El pollosaurio de Jack Horner

Creo que todos estamos de acuerdo en que Jurassic Park es una novela y película de ciencia ficción, en la cual consiguen clonar dinosaurios a partir de reductos de ADN conservados en el estómago de mosquitos en ámbar. Pero esto es imposible…¿verdad?

La molécula de la vida, conocida como ADN (ácido desoxirribonucleico), es esencial para codificar toda la información de un ser vivo (dejemos aparte el ARN), y para llevar a cabo su función debe ser una molécula estable y certera en su mantenimiento a lo largo del tiempo. No obstante, cuando un ser vivo muere, el ADN rápidamente comienza a degradarse, y a menos que tenga un ambiente favorable para un mantenimiento se acabará descomponiendo en un período de no más de 10.000-15.000 años (por lo que se sabe hasta ahora).

Sí es verdad que se han encontrado células intactas de mamut congeladas, pero en este caso estamos hablando de la glaciación más reciente, que acabó hace 10.000 años, pero en Jurassic Park se habla de ADN con un mínimo de 66 millones de años. ¡66 millones! Estamos hablando de 6.600 veces el período más extremo de supervivencia de un poco de ADN. Por si todavía no os parece imposible os voy a explicar un poco el proceso de fosilización.

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La paleontología en 2018: el año de los gigantes, los pelos, y la paleontología molecular.

Ya desde el descubrimiento de células prácticamente intactas de mamut, el descubrimiento de colágeno y grupos hemo en fósiles de dinosaurio de hace más de 66 millones de años, o glóbulos rojos de un ictiosaurio de hace 200 millones de años, se estaba forjando una nueva disciplina dentro de la paleontología: la paleontología molecular. Hoy en día, la paleo es ya de por sí una ciencia multidisciplinar (involucra física, informática, matemática, geografía, restauración…), pero en los últimos años se ha abierto paso la nueva especialidad de la paleo molecular.

Quiero hacer un repaso del año pasado 2018, pues ha sido un año lleno de nuevos descubrimientos y varios de ellos sobre lo más pequeño y difícil de encontrar: microfósiles y tejido blando.

Un ictiosaurio rivaliza a la ballena azul

Allá por abril se publicó una noticia intrigante: reinterpretaron un fósil de 205 millones de años que siempre se atribuyó a un dinosaurio. Pues atención al dato, Continuar leyendo «La paleontología en 2018: el año de los gigantes, los pelos, y la paleontología molecular.»