TP53: El guardián del genoma que está involucrado en enfermedades cardiovasculares.

El gen TP53 es un gen supresor de tumores que codifica para la proteína p53, que tiene un papel fundamental en la división y proliferación celular, interrumpiendo el ciclo celular si la célula tiene el ADN dañado y así, evitar dar lugar a células cancerosas. Gracias a su relevante función, este gen ha recibido el sobrenombre de “guardián del genoma”. Previamente se conocía que este gen estaba directamente relacionado con la aparición de muchos tipos de cáncer, pero recientemente se ha descubierto que también está asociado con distintas patologías cardiovasculares.

Figura 1: Esquema del funcionamiento de la proteína expresada por el gen TP53

A lo largo del día, producimos millones de células sanguíneas, lo cual induce que algunas de ellas presentan mutaciones en su genoma. El fenómeno conocido como hematopoyesis clonal tiene lugar cuando una célula hematopoyética comienza a producir células con la misma mutación genética, lo que se asocia a enfermedades cardiovasculares. Ahora, se conoce que mutaciones en el gen TP53 aumentan el riesgo de padecer aterosclerosis, la causa de la mayor parte de enfermedades cardiovasculares y la principal causa de muerte en Estados Unidos.

Figura 2: Desarrollo de la aterosclerosis: se produce una acumulación de grasa, colesterol o células sanguíneas formando una placa que estrecha la arteria. Fuente: National Heart, Lung and Blood Institute, May 13 2022.

En el estudio realizado por el equipo de investigación del CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares), se analizó el exoma (conjunto de exones del genoma) de células sanguíneas de alrededor de 50.000 personas, y los resultados obtenidos concluyeron en que aquellas personas con mutaciones en genes TP53 tienen más posibilidades de padecer afecciones cardiovasculares.

Para corroborar esto, se realizó un estudio experimental con ratones. A un grupo de ratones se le trasplantaron células hematopoyéticas con la mutación en el gen TP53, y a las trece semanas se comparó con otro grupo de ratones no trasplantados, y se observó que, en los trasplantados, la aterosclerosis se había desarrollado mucho más rápidamente que en aquellos no trasplantados, debido a un crecimiento anormal de células del sistema inmune en la pared de las arterias.

Gracias a este estudio, se conoce que este gen, así como la hematopoyesis clonal contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Este investigación, junto con otra realizada en 2021 en la que se demostró que mutaciones en el gen TET2 de células sanguíneas contribuye a la aparición de enfermedades cardiovasculares, serán de gran utilidad para proporcionar tratamientos y prevenir estas afecciones.

En un futuro, esto podría utilizarse para diseñar estrategias de prevención personalizadas dirigidas a los efectos específicos de diferentes mutaciones”

Nuria Matesanz, investigadora del CNIC

Personalmente, me resulta muy curioso, y a la vez sorprendente, como un gen que se conocía su función desde hace años, ahora pueda ser la llave para abrir la puerta al tratamiento y prevención de una de las mayores causas de muerte del mundo: las afecciones cardiovasculares. Enfermedades como la cardiopatía isquémica, que es una de las principales causas de hospitalización de personas mayores de 65 años, podrían verse solucionadas gracias a estos estudios y así prolongar la esperanza de vida de personas de avanzada edad. Aun así, es necesario realizar más estudios para conocer más detalladamente el funcionamiento del ser humano y de este modo, proponer soluciones a problemas que hoy en día son difíciles de tratar y que en un futuro próximo esperemos que no lo sean.

BIBLIOGRAFÍA