¡Cuidado con las noticias científicas!

Con un poquito de retraso respecto a los demás, en la asignatura de Botánica aún estamos haciendo la «mudanza» desde nuestro blog particular (Botanicum) hasta el que ahora compartimos (UAH-Bioblog).  Mientras terminamos de incorporarnos todos, me gustaría iniciar las aportaciones botánicas con un post «reciclado» de Botanicum, que quizás sea interesante para todos (me perdonarán mis alumnos).  Ahí va:


Dictyophora multicolorHace unos días un compañero de mi Departamento me mandó, con cierta guasa, un enlace en el que se hablaba de un hongo que pertenece al grupo que estudio. Se trataba de una supuesta noticia científica sobre la increíble capacidad de una especie indeterminada del género Dictyophora para provocar instantáneos orgasmos femeninos con solo oler sus cuerpos fructíferos. Puedes acceder a dicho enlace. La imagen que adjunto es de una especie similar (si no la misma) a la que se refiere la noticia (su autor es Tim Adams, y es de uso libre).

Obviamente, mi primera reacción fue pensar que se trataba de una broma. Pero, al ver que en la noticia se hacía referencia a una publicación científica, no pude resistir la tentación de consultar la revista para confirmar este sorprendente descubrimiento. Se trata de una revista aparentemente seria (International Journal of Medicinal Mushrooms), de modo que la cosa pintaba bien. Tengo que confesar que me costó un poco localizar la referencia (no funciona muy bien el buscador de la propia revista), pero al final la encontré, y afortunadamente es de libre acceso. Sin embargo, la decepción fue mayúscula: no se trata, en realidad, de un artículo científico propiamente dicho, sino de un pequeñísimo resumen de una charla en una conferencia sobre hongos medicinales. Podéis consultar el pdf.

A falta de haber asistido a la conferencia, parece realmente muy poco serio lo que recoge ese resumen. Aunque los autores no lo cuentan ahí en detalle (lo cual ya es un gran problema), a través de otras fuentes he podido leer que el test para ratificar esta supuesta actividad del hongo se hizo con un reducidísimo grupo de voluntarios (16 mujeres y 20 hombres). Según los autores (supuestamente), 6 de dichas mujeres experimentaron un orgasmo espontáneo con solo oler el cuerpo fructífero de este hongo, mientras que el resto sufrió un aumento de la actividad cardíaca. Parece que a los hombres testados solo les produjo repugnancia, cuestión que entiendo perfectamente (quizás por ser también hombre) por mi experiencia con una especie muy similar (Phallus impudicus), de la que ya os comenté algo en clase (desprende un olor auténticamente fétido, putrefacto, muy desagradable). Incluso puedo certificar que no he observado ninguna reacción «sospechosa» en mis colegas femeninas cuando hemos recolectado conjuntamente estos hongos en el campo. Los autores del trabajo especulan con la posibilidad de que el hongo produzca alguna substancia volátil, químicamente semejante a los neurotransmisores que se liberan durante las relaciones sexuales. Puestos a especular, personalmente me inclino más a pensar en una fácil asociación de ideas, relacionando la «especial» morfología fálica de estos cuerpos fructíferos con unas supuestas propiedades afrodisíacas. Esto no es algo nuevo, ya que a lo largo de la historia se han utilizado en la teoría signaturas
medicina popular muchas plantas, animales y hongos, simplemente por
tener una determinada forma (se conoce como «teoría de las signaturas«, y os recomiendo que busquéis información sobre ella, porque es muy curiosa).

En fin, todo este asunto del hongo «orgásmico» es bastante dudoso en su planteamiento, y nunca ha sido confirmado por otros investigadores.  Y este aspecto es sumamente importante en cualquier investigación científica, como ya iréis aprendiendo a lo largo del grado.  Os adjunto este otro interesante enlace que explica los criterios que debe cumplir cualquier aportación científica para ser digna de tal nombre (es una web hecha por expertos en comunicación científica).  Esta «noticia» ha merecido, incluso, la revisión crítica de una conocida web especializada en desmontar mitos y leyendas urbanas (enlace).

La moraleja final de todo este asunto, y que me parece interesante compartir con vosotros, es que no es «oro todo lo que reluce», ni «científico» todo lo que aparece en la sección de ciencias de los periódicos, blogs, y webs generalistas o de divulgación (incluso en alguna revista aparentemente seria).  Siempre que os intereséis por alguna de esas noticias, lo cual está muy bien, deberéis acudir a las fuentes originales si están disponibles, para confirmar personalmente la seriedad de la información (usando los criterios básicos que el sentido común nos sugiere, y que podéis consultar en uno de los enlaces anteriores).  Pero, como biólogos, nunca perdáis la curiosidad.

Deja una respuesta