La respuesta inflamatoria es conocida por sus efectos de hinchazón, calor y dolor en el tejido afectado. Esta a corto plazo resulta beneficiosa para el organismo ya que destruye patógenos y evita su propagación. Sin embargo, si la respuesta se alarga, los tejidos sanos se estropean y se estimula la propagación de la lesión inicial. Justo esto es lo que se ha descubierto que ocurre en enfermedades tan aparentemente poco relacionadas como el Alzheimer, la ateriosclerosis, la gota o bien el comer en exceso y/o almacenar gran cantidad de grasas en el organismo (es decir, una inflamación crónica).
Tanto la inflamación a corto plazo, beneficiosa; como la a largo crónica, perjudicial, son posibles gracias a los inflamasomas, Continuar leyendo «Una estructura molecular encargada de la respuesta inflamatoria estándar cambia la forma de entender las inflamaciones y algunas enfermedades, como el Alzheimer o la esteatosis hepática»