Resistencia de las nuevas variantes de COVID-19

Tras la reciente aparición de la nueva variante del COVID-19, Ómicron, se ha generado mucho revuelo sobre cómo pueden aparecer tantas variantes peores que las anteriores en tan poco tiempo. Cada poco tiempo vemos en las noticias que de forma sucesiva aparecen variantes más resistentes, longevas y a veces nocivas del COVID-19, y podría parecer que el virus está ‘evolucionando’ o volviéndose ‘más fuerte’, sin embargo esto no es así, ya que aunque suene brusco, somos en parte nosotros mismos los responsables de estas ‘mejoras’ en el virus.

Es cierto que los virus sufren mutaciones en su material genético que pueden conferirles capacidades que no tenían previamente, al igual que pueden volverlos defectuosos, inhabilitándolos. La cuestión es que en la naturaleza siempre tienden a prevalecer los más aptos para sobrevivir (en el caso de los virus los que más consigan replicarse) y por ello vemos que van saliendo variantes más fuertes de distintos virus. Sin embargo, nosotros ejercemos una presión extra para que seleccionen de forma más contundente las variantes más ‘desarrolladas’ del COVID-19. Esta selección se da cuando ponemos medios para frenar/eliminar el virus. Cuando intentamos combatir el virus de cualquier forma, por ejemplo confinándonos, lo que conseguimos realmente es que se seleccionen las variantes ‘más fuertes’ ya que van a ser las que van a sobrevivir, mientras que las variantes débiles serán eliminadas con el tiempo. Las variaciones del material genético se dan al azar, sin ninguna finalidad de mejora o perjuicio en el organismo, y es la supervivencia o muerte del organismo la que desencadenará una mayor o menor tendencia de esa variante.

Esta misma situación se da con todos los microorganismos o parásitos que intentamos combatir. Se suele decir que los piojos actuales son los más resistentes de la historia y se debe a lo mismo: Si nosotros tratamos nuestros piojos con algún producto, en un principio los matará a todos, pero si un día uno de esos piojos sufre una mutación en su genoma que lo haga resistente a ese producto, la próxima vez que lo usemos sobrevivirá SOLO ese piojo y dará lugar a una descendencia que será enteramente resistente al producto. Esta es la selección que nosotros generamos tanto sobre el COVID-19 como sobre otros muchos microorganismos, provocando que solo vayan quedando los más aptos.

Relacionado con el ejemplo anterior de los piojos, he encontrado un artículo en el que se trata el caso de unos piojos que parasitan los salmones, y que con el tiempo y uso de distintos químicos para eliminarlos se vuelven más y más resistentes.
Coates, A., Phillips, B.L., Bui, S., Oppedal, F., Robinson, N.A. and Dempster, T. (2021), Evolution of salmon lice in response to management strategies: a review. Rev. Aquacult., 13: 1397-1422. https://doi.org/10.1111/raq.12528

El «Gen guerrero» usado como defensa por crímenes brutales

El denominado «gen guerrero» monoamino oxidasa A (MAO-A), es un gen cuya expresión provoca la descomposición de la serotonina (sustancia que entre otras cosas en nuestro cerebro nos hace sentir bien). En los humanos, las alteraciones en el sistema serotonérgico se relacionan con trastornos conductuales y neurológicos que incluyen depresión, epilepsia, esquizofrenia… Su concentración se reduce con el estrés.

Al tener un MOA-A menos activo, explican algunos expertos como la psicóloga Sally McSwiggan, hay una mayor concentración de serotonina que se acumula en la materia gris, este hecho ha dado a pensar a diferentes entendidos en el tema, que hace que nos volvamos mas impulsivos, emocionales y agresivos.

Un estudio realizado por el profesor de psiquiatría clínica, Jari Tiihonen, comparó a 800 prisioneros violentos y no violentos para ver si había alguna relación entre el gen MAO-A y ese comportamiento agresivo. Sus resultados derivaron en que aquellos reclusos que portaban una determinada versión del gen eran mas propensos a cometer delitos con violencia.

Sin embargo no se concluyo que todos los portadores del gen tuviesen una vida basada en la brutalidad. Los resultados mostraron que 6 de cada 10 de nosotros vivimos con la versión «guerrera» de baja actividad de MAO-A pero que la mayoría nunca cometerán un crimen.

Tras tener los conocimientos y haber estudios que respaldaban estas teorías algunos abogados no dudaron en utilizarlo en beneficio de sus clientes.

Esto paso en la pequeña ciudad de Hamlin, Arkansas, donde Rene Patrick Bourassa golpeo violentamente a Lillian Wilson, de 80 años, con la cruz de bronce de la mesa de la comunión en su iglesia local hasta matarla

En su defensa legal se utilizó el hecho de que Bourassa tenía la versión «guerrera» de MAO-A, tras realizarle un estudio genético. Aunque declarado culpable por el homicidio cometido se consiguió librar de la pena de muerte

Su ADN salvo su vida

Me ha resultado muy interesante averiguar como la expresión de un gen no solo hace que tengamos ciertas cualidades o aspectos físicos que nos diferencian sino que también implican el desarrollo de conductas en este caso negativas en nuestra vida.

Fuentes

rmn086k.pdf (medigraphic.com)

4 alucinantes hechos sobre nuestros genes que quizás no sabes – BBC News Mundo

Serotonina – Wikipedia, la enciclopedia libre

La serotonina y las emociones (sanitas.es)

La agenesia dental y su ligamiento genético.

En la Facultad de Odontología de la Universidad de Antioquía, entre 2006 y 2008, gracias a la historia clínica y radiografías panorámicas de más de 800 pacientes, se realizó un estudio que explicaba el motivo de las agenesias.

La odontogénesis es el proceso embrionario mediante el cual las células epidérmicas forman la boca. Es un proceso complejo de interacciones recíprocas y secuenciales entre células mesenquimáticas y epiteliales que dan origen a la formación dental. Este proceso molecular es muy complejo y propenso a errores, como pueden ser las agenesias dentales, siendo esta una de las anomalías más comunes en los seres humanos.

La agenesia puede ocurrir en diferentes dientes y, según el estudio, se determinó que los más propensos eran los terceros molares (51,5%), incisivos laterales superiores (10,6%), segundos premolares inferiores (8,3%), segundos premolares superiores (6,6%), incisivos centrales inferiores (5,5%), e incisivos laterales inferiores (4,4%). A su vez, en un 11,3%, los pacientes que contaban con agenesia de los terceros molares también la tenían de otros tipos de dientes. La posición anatómica en el extremo distal de la lámina dental se correlaciona con la alta vulnerabilidad de estos dientes.

Atendiendo al nivel molecular, se estudiaron los genes relacionados con la formación dental, como los genes PAX9 Y MSX1, que codifican factores de trascripción esenciales para activar el potencial odontogénico entre las células que forman la dentición. Asimismo, las mutaciones en el gen MSX1 se asocian con hipodoncia de premolares y en menor frecuencia de terceros molares e incisivos, mientras que las del gen PAX9 se asocian principalmente con la ausencia de molares y, raramente, premolares.

Además, para el locus D4S2285 y D4S432 se sugirió un ligamiento del gen MSX1 y la anomalía. Para el gen PAX9 (D14S70 y D14S288) se observa una posible asociación azarosa de este gen con la agenesia. Recordando que los haplotipos son variaciones del ADN que tienden a ser heredados juntos;
«En el análisis de haplotipos, fue posible identificar un caso en condición heterocigota conformado por los alelos 4-3 para los marcadores D4S2285-D4S432; este haplotipo estuvo presente en todos los individuos afectados y en los portadores obligados » comentan los autores.

Finalmente, las bases genéticas y moleculares de la agenesia dental no sindrómica aún permanecen inciertas, debido a que son muchos los mecanismos moleculares que están predispuestos a los errores en el proceso del desarrollo normal de la estructura dental.

A pesar de que aún no se sabe con certeza los posibles motivos de la agenesia dental, en este estudio se pueden observar posibles ramas de estudios para averiguarlo íntimamente ligados con la genética y la biología molecular.

Por último, este artículo resulta de gran interés, ya que, como se ha comentado, es una anomalía bastante común en seres humanos y fácil de encontrar.

Fuente:

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-12852013000300002

Una inyección de terapia génica basada en CRISPR reduce el colesterol en primates

PUBLICADO EL MAYO 20, 2021

Amparo Tolosa, Genotipia

Dos estudios publicados en Nature y Nature Biotechnology muestran que es posible reducir los niveles de colesterol en sangre de primates tras un único tratamiento de edición genómica basada en CRISPR. Los resultados representan un paso importante en el futuro desarrollo de tratamientos para las enfermedades humanas al demostrar en primates la eficacia de la administración in vivo de terapias de edición genómica con editores de bases.

El reciente desarrollo de aproximaciones para modificar el genoma de forma específica ha abierto una vía para diseñar soluciones terapéuticas dirigidas a múltiples enfermedades humanas. La edición del genoma podría permitir corregir niveles anómalos de proteínas o revertir la acción de mutaciones patogénicas en tejidos específicos, por lo que existe un gran interés en confirmar su eficacia en modelos animales cercanos a humanos, como paso previo a cualquier ensayo clínico en pacientes.

terapia génica colesterol
El sistema CRISPR de edición del genoma y las herramientas derivadas representan una oportunidad muy interesante para el tratamiento de enfermedades genéticas.  Imagen: Rubén Megía, Genética Médica News.

Dos recientes estudios apuntan a que la edición del genoma podría estar muy cerca de llegar a la investigación clínica. Un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania y la empresa Verve Therapeutics acaba de demostrar que es posible reducir, de forma duradera, los niveles de colesterol en sangre en una especie de primates no humanos. Con la misma aproximación, un equipo de investigadores de la Universidad de Zurich han obtenido resultados similares que confirman la eficacia de la edición genómica.

En ambos casos, los investigadores han utilizado una estrategia de edición genómica que reproduce lo que ocurre en la naturaleza. Han utilizado un sistema de edición genómica, basado en CRISPR y conocido como edición de bases, para inducir la inactivación del gen PCSK9. Los editores de bases utilizan componentes similares a los del sistema CRISPR tradicional, con la diferencia de que no inducen puntos de rotura en el ADN, sino que cambian directamente un nucleótido por otro.

PCSK9 este gen es un candidato muy interesante para reducir los niveles elevados de colesterol en sangre, que representan un factor de riesgo importante en múltiples enfermedades cardiovasculares. Mutaciones que inducen ganancia de función del PCSK9 producen hipercolesterolemia familiar, mientras que mutaciones de pérdida de función presentes en algunas personas resultan en niveles reducidos de colesterol en sangre y un menor riesgo a tener enfermedades cardiovasculares. Así, el objetivo de los investigadores fue intentar reproducir el efecto de las mutaciones de pérdida de función como aproximación para reducir el colesterol en sangre.

Una terapia basada en editores de bases y nanopartículas de lípidos

La estrategia de edición genómica utilizada por los investigadores ha sido un sistema de editores de bases basado en CRISPR, que sustituye una adenina por una guanina y altera el procesado del ARN mensajero del gen PCSK9. Además, han utilizado una aproximación in vivo, administrada directamente, en primates (macacos cynomolgus de dos o tres años de edad).

Los equipos empaquetaron las instrucciones de ARN de los componentes necesarios para inducir la inactivación de PCSK9 en el interior de nanopartículas lípidicas y confirmaron su eficacia para reducir la expresión de PCSK9 en células. Posteriormente trasladaron la aproximación a modelos animales en ratón y en macaco, donde analizaron la tasa de edición en las células del hígado, a las que se dirigía la terapia, así como los niveles de PCSK9 y colesterol en sangre.

Reducción duradera de los niveles de colesterol en sangre

Los resultados de ambos trabajos son muy prometedores. El equipo de la Universidad de Pensilvania y Verve Therapeutics detectó un 60{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de edición genómica en el hígado de los macacos tratados (que contiene un 70{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de hepatocitos), así como una reducción del 90{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} en los niveles de PCSK9 en sangre. Además, los investigadores observaron una reducción de los niveles de colesterol LDL en sangre del 60{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}.

La reducción de colesterol obtenida es especialmente interesante ya que es mayor de la que se observa con los tratamientos farmacológicos en pacientes y es duradera (al menos hasta los 8 meses) tras una sola administración del tratamiento. Además, demuestra por primera vez la eficacia de la administración in vivo de editores de bases en primates tras su nacimiento.

“Los resultados apoyan nuestra aproximación de utilizar editores de bases optimizados administrados al hígado a través de nanopartículas de lípidos, que son diseñadas para editar de forma potente y duradera genes causales de la principal causa de muerte en el mundo”, destacaba Andrew Bellinger, director científico de Verve Therapeutics en la nota de prensa que anunciaba la presentación de los resultados del estudio en la Conferencia de la Sociedad Americana de Terapia Génica y Celular el pasado día 11 de mayo. “Estamos deseando avanzar en estos programas para ayudar a cambiar cómo se trata la enfermedad cardiovascular aterosclerótica”.

Los investigadores de la Universidad de Zurich han obtenido una reducción más moderada en los niveles de PCSK9 (32{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}) y colesterol-LDL (15{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}). En este caso, el equipo presenta los resultados a corto plazo, a los 30 días del tratamiento. Además, el equipo observó que la repetición de la dosis no aumenta la tasa de edición genómica, lo que puede ser debido al desarrollo de una respuesta inmunitaria frente al editor de bases utilizado.

Estrategia prometedora con trabajo por delante

Los investigadores resaltan varias ventajas de su aproximación respecto a otras terapias génicas:  la tasa de edición es mayor, no utiliza vectores víricos que puedan inducir la integración del ADN de la terapia en el genoma ni respuesta inmunitaria adversa y reduce el riesgo de que se modifique el ADN en posiciones no deseadas. De hecho, los investigadores no detectaron ningún tipo de alteración colateral del ADN.

La estrategia en primates presentada por la Universidad de Pensilvania y Verve Therapeutics forma parte de uno de los programas de terapia génica de la empresa, dirigido inicialmente a modificar el gen PCSK9 en las células hepáticas de pacientes con hipercolesterolemia familiar. No obstante, el potencial de los editores de bases se extiende a muchas otras enfermedades. “Aproximadamente el 30{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de todas las mutaciones hereditarias causantes de enfermedades son mutaciones en una única base que pueden, en principio, ser corregidas con editores de bases”, destaca Gerald Schwank, profesor en el Instituto de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Zurich y director de uno de los trabajos.

De momento, todavía serán necesarios más estudios que evalúen los riesgos de la utilización de editores de bases antes de comenzar con ensayos en personas.

Referencias:

Musunuru K, et al. In vivo CRISPR base editing of PCSK9 durably lowers cholesterol in primates. Nature. 2021. DOI: https://dx.doi.org/10.1038/s41586-021-03534-y

Rothgangl, T., Dennis, M.K., Lin, P.J.C. et al. In vivo adenine base editing of PCSK9 in macaques reduces LDL cholesterol levels. Nat Biotechnol. 2021. https://doi.org/10.1038/s41587-021-00933-4

Fuentes:

Verve Therapeutics to Present Preclinical Data from Gene Editing Programs for the Treatment of Atherosclerotic Cardiovascular Disease at ASGCT. https://www.vervetx.com/press-releases/verve-therapeutics-to-present-preclinical-data-from-gene-editing-programs-for-the-treatment-of-atherosclerotic-cardiovascular-disease-at-asgct/

Cholesterol Levels Sustainably Lowered Using Base Editing. https://www.media.uzh.ch/en/Press-Releases/2021/Genome-Editing.html

Descubren una terapia combinada que podría mejorar la supervivencia de los pacientes con glioblastoma


La combinación de temozolomida (TMZ) con dianhydrogalactitol (DAG; placa de cultivo derecha) es capaz de eliminar células de glioblastoma resistentes a la terapia convencional con temozolomida (TMZ; centro)

El equipo liderado por Massimo Squatrito (CNIO), propone una novedosa estrategia terapéutica basada en la combinación de temozolomida, tratamiento de primera línea en estos pacientes, y dianhidrogalactitol, fármaco en fase de ensayos clínicos y ya aprobado para el tratamiento de otros tumores. El trabajo ha sido publicado en abril en la revista Molecular Cancer Therapeutics.

El glioblastoma es un tipo de cáncer agresivo que se genera en el cerebro y se forma a partir de los astrocitos. Actualmente, el tratamiento consiste en radioterapia junto con el agente quimioterapéutico temozolomida, que induce daños en el material genético de las células tumorales. El problema es que la mitad de los tumores se vuelven resistentes y siguen progresando.

Este fármaco actúa provocando daños en el material genético de las células tumorales e inhibiendo la replicación del ADN (como la mayoría de antitumorales). En estas células el gen MGMT (metilguanina-ADN metil transferasa) codifica para una enzima capaz de reparar estos daños. En el caso de que su promotor se encuentre hipermetilado, el gen no se expresa y la célula maligna muere. Pero la clave de la resistencia al tratamiento estaría en una traslocación del gen MGMT a otros genes activos, lo que conlleva a una sobreexpresión de esta proteína reparadora de lesiones, y una evasión de la respuesta al tratamiento. Esta hipótesis se validó en modelos animales utilizando la ya conocida técnica CRISPR-Cas9.

En el trabajo actual, además han puesto de manifiesto que se producen fallos en el sistema mismatch repair (en el que intervenían MutS, MutL y MutH que hemos estudiado en clase), de forma que acumulan mutaciones que le ayudan a esquivar el tratamiento.

En este estudio han empleado la combinación de tezolomida con dianhidrogalactitol, un fármaco que está en ensayos clínicos y aprobado en China para el cáncer de pulmón y leucemia. Los resultados in vivo y en ratones demuestran que retrasan el crecimiento tumoral respecto a cuando son tratados solo con un antineoplásico. Las investigaciones apuntan a que el dianhidrogalactitol elude los mecanismos de resistencia del glioma y que sus efectos no se dan en el gen MGMT o en el mismatch repair.

Por tanto, es un gran avance en el estudio del tratamiento del glioblastoma. Está claro que gracias a una buena comprensión de los procesos moleculares que tienen lugar en los procesos tumorales (las mutaciones, mecanismos de resistencia, etc) nos guían a la buena elección del tratamiento para los pacientes. Además, como estos fármacos ya se usan en la clínica, esta nueva terapia combinada podría llegar antes al paciente.

Por último, os dejo dos enlaces y los artículos de referencia por si queréis profundizar más. ¿Os ha parecido interesante?


Células de glioma (en azul) bajo tratamiento con temozolomida, con daño en el ADN marcado en color marrón. Cuando el locus de MGMT está intacto, su expresión se silencia y la temozolomida promueve el daño del ADN en todas las células tumorales (izquierda); Cuando se reorganiza el locus de MGMT, las células de glioma sobreexpresan MGMT, pueden reparar el daño y seguir creciendo (derecha)

https://www.cnio.es/noticias/publicaciones/descubren-terapia-combinada-para-tumores-cerebrales-agresivos/

https://www.cnio.es/noticias/publicaciones/cnio-y-hkust-identifican-como-algunos-gliomas-adquieren-resistencia-a-la-quimioterapia/

https://mct.aacrjournals.org/content/20/6/1029

Científicos españoles logran la muerte celular en varios cánceres con una terapia epigenética

Os dejo aquí una noticia en la que Científicos del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra, en colaboración con el CIBER de Cáncer (CIBERONC), han identificado un mecanismo antitumoral con los fármacos epigenéticos. Estos fármacos cambian la epigenética de la célula tumoral y son capaces que se vuelva a parecer al tejido sano. Por tanto, promueve la muerte celular en diversos tipos de tumores.

Los investigadores indican, en un comunicado, que los inhibidores epigenéticos reactivan la expresión de genes escondidos en las células tumorales, entre ellos los genes endógenos retrovirales (secuencias derivadas de pasadas infecciones retrovirales) que se han ido integrado en las células de mamíferos y han permanecido escondidas durante siglos.

Las células tumorales humanas reaccionan de forma similar a como lo hacen ante una infección viral, desarrollando respuestas inmunes antivirales que conducen a la muerte del tumor.

La noticia completa: https://www.niusdiario.es/ciencia-y-tecnologia/ciencia/muerte-celular-canceres-terapia-epigenetica_18_3148170351.html#utm_source=social&utm_medium=cuatro

Un estudio gigantesco analiza las bases genéticas de la sexualidad humana


El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre las bases genéticas de la sexualidad humana ha revelado la existencia de cinco puntos del genoma relacionados con el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo. A pesar de ello, ninguno de los marcadores es lo suficientemente fiable para predecir la sexualidad de un individuo.

Los hallazgos, publicados el 29 de agosto en la revista Science y basados en el análisis del genoma de casi 500.000 personas, refuerzan los resultados obtenidos en el pasado por estudios menores y confirman las sospechas de muchos científicos: aunque las preferencias sexuales tienen un componente genético, ningún gen ejerce por sí solo un efecto desmedido en el comportamiento sexual.

«No hay un «gen gay»», afirma Andrea Ganna, primer autor del estudio y genetista de Harvard y del Instituto Broad del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Ganna y sus colaboradores también han usado su análisis para estimar que hasta el 25 por ciento de la variación en el comportamiento sexual puede explicarse por medio de los genes. El resto dependería de factores ambientales y culturales, una cifra similar a la hallada en el pasado por estudios con menos participantes.

«Es un estudio sólido», asegura Melinda Mills, socióloga de la Universidad de Oxford y experta en la base genética del comportamiento reproductivo. No obstante, la investigadora advierte de que los resultados podrían no ser representativos de la población general, una limitación que reconocen los propios autores.

La mayor parte de los genomas empleados en la nueva investigación provenían del programa UK Biobank del Reino Unido y de la empresa de genética 23andMe, con sede en California. Las personas que habían aportado su información genética y sanitaria a estas bases de datos eran predominantemente de ascendencia europea y no especialmente jóvenes: los participantes del UK Biobank tenían entre 40 y 70 años de edad cuando se recopilaron sus datos, mientras que los de 23andMe contaban de media 51 años.

Los autores del estudio también señalan que, siguiendo los criterios habituales en este tipo de trabajos, dejaron fuera a aquellas personas cuyo sexo biológico no coincidía con su identidad de género. Como consecuencia, los resultados no comprenden el caso de minorías sexuales y de género como las personas transgénero o las intersexuales.

Necesidad de más datos

Hace tiempo que los científicos piensan que los genes de una persona influyen parcialmente en su orientación sexual. En los años noventa del siglo pasado, las investigaciones mostraron que los hermanos gemelos monocigóticos tienen más probabilidades de tener una misma orientación sexual que los gemelos dicigóticos o que los hermanos adoptivos. Algunos estudios habían sugerido que una región específica del cromosoma X, llamada Xq28, estaba asociada con la orientación sexual de aquellos individuos biológicamente hombres, si bien hallazgos posteriores pusieron en duda tales conclusiones.

Sin embargo, todos esos estudios habían sido realizados con un conjunto mucho menor de individuos y se habían centrado sobre todo en el caso de los hombres, explica Mills. Como consecuencia, ello impedía detectar muchas variantes asociadas a la orientación sexual.

En el nuevo trabajo, Ganna y sus colaboradores usaron una herramienta conocida como «estudio de asociación del genoma completo» (GWAS, por sus siglas en inglés) para analizar los genomas de cientos de miles de personas en busca de cambios de una sola base («letra») en el ADN. Dichos cambios reciben el nombre de «polimorfismos de un solo nucleótido», o SNP. Si muchas personas con un rasgo en común comparten ciertos SNP, es probable que estos se hallen relacionados con dicha característica.

Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: aquellos que refirieron haber mantenido alguna vez relaciones sexuales con alguien del mismo sexo y aquellos que no. Después llevaron a cabo dos tipos de análisis. En el primero, evaluaron más de un millón de SNP y estudiaron si aquellas personas que tenían más SNP en común referían un comportamiento sexual similar. En este caso, los autores hallaron que la genética podría explicar entre el 8 y el 25 por ciento de la variación en la conducta sexual.

En su segundo análisis, Ganna y sus coautores se propusieron identificar qué SNP concretos estaban asociados al comportamiento homosexual. Al hacerlo, encontraron cinco que resultaron ser más comunes en esos individuos. En conjunto, sin embargo, esos cinco SNP explicaban menos del 1 por ciento en la variación de la conducta sexual.

Según Ganna, dicho resultado sugiere que hay más genes más que influyen en el comportamiento sexual, muchos de los cuales estarían aún por identificar. Para el investigador, un tamaño de muestra aún mayor podría ayudar a identificarlos.

No obstante, Ganna advierte de que esos SNP no pueden usarse para predecir con fiabilidad las preferencias sexuales de una persona, ya que no existe ningún gen que, por sí solo, ejerza un gran efecto en el comportamiento sexual.

Una cuestión delicada

Aunque los investigadores han identificado algunos de los SNP implicados en la conducta homosexual, no están seguros de qué papel desempeñan realmente esas variantes genéticas. Una de ellas se encuentra cerca de un gen relacionado con el olfato; algo que, según explica Ganna, tiene un efecto en la atracción sexual. Otro SNP está asociado con la calvicie masculina, la cual depende en parte de los niveles de hormonas sexuales. Este resultado sugiere que dichas hormonas también estarían relacionadas con el comportamiento homosexual.

Los resultados demuestran la complejidad de la sexualidad humana, apunta Ganna. Y también han puesto en un aprieto a los autores, conocedores de que sería delicado explicar al público general las sutilezas de sus hallazgos sobre una cuestión tan espinosa.

Para evitar que sus resultados se malinterpretasen, los investigadores trabajaron con grupos LGBTQ y con especialistas en comunicación científica a fin de encontrar la mejor manera de presentar sus resultados tanto en el artículo técnico como ante la opinión pública. Como parte de ese esfuerzo, los autores han habilitado una página web en la que presentan al público sus resultados, incluidas sus limitaciones, con un lenguaje respetuoso y sin tecnicismos.

Ewan Birney, genetista y director del Instituto Europeo de Bioinformática, del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), cerca de Cambridge, aplaude el esfuerzo de los investigadores en ese sentido: «Es un campo de minas comunicativo», señala.

Aunque puede que algunos investigadores y miembros de la comunidad LGBTQ cuestionen la conveniencia de llevar a cabo este tipo de estudios, Birney asegura que son importantes. Hasta ahora se ha hecho mucha investigación sociológica sobre el comportamiento homosexual, señala el experto, pero se trata de una cuestión terriblemente compleja. Es hora de aportar al debate una perspectiva sólida y basada en la biología, concluye.

Jonathan Lambert

Artículo original traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia (artículo de acceso libre): «Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior», Andrea Ganna et al. en Science, vol. 365, n.o6456, eaat7693; 30 de agosto de 2019.


La optogenética devuelve parcialmente la vista a una persona ciega desde hacía 40 años

La terapia génica con proteínas fotosensibles se ensaya por primera vez en ojos humanos

El paciente acertó a detectar el cuaderno el 92{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de las veces. En vídeo, los resultados del ensayo.(SAHEL, ET AL.; NATURE MEDICINE)

Una inyección en el ojo para inocular un virus que portaba genes de unas proteínas de algas fotosensibles, y unas gafas especiales para la luz ámbar, han devuelto la visión a una persona ciega desde hacía 40 años. La recuperación de la vista es reducida y los resultados son muy preliminares, pero es la primera vez que una terapia tan compleja y casi de ciencia ficción como la optogenética se usa en los ojos humanos con éxito.

El paciente es un francés de 58 años con retinosis pigmentaria desde la adolescencia. Esta enfermedad hereditaria provoca una degeneración progresiva de las células del ojo sensibles a la luz, los fotorreceptores (conos y bastones fundamentalmente). Los problemas suelen empezar con la llamada ceguera nocturna, después se va reduciendo el campo visual hasta que se ve como a través de un pequeño tubo. Finalmente, los afectados solo perciben luz y nada más. Aunque muchos se quedan en alguna de las etapas intermedias, este ciudadano galo sufría la fase final de la retinosis pigmentaria.

A finales de 2019, siete personas con retinosis pigmentaria fueron seleccionadas para el ensayo PIONEER. Querían probar la seguridad y tolerabilidad de un tratamiento basado en la optogenética. Esta técnica, que apenas tiene 15 años y aún no ha salido de los laboratorios, pretende desarrollar o identificar proteínas fotosensibles, es decir, que se puedan activar o desactivar con la luz. Hasta ahora sus mayores avances se han producido en el terreno de las neurociencias, llegando a despertar recelos sobre un hipotético control mental en el futuro. En PIONEER, querían usar unas proteínas fotosensibles obtenidas de algas. Son las rodopsinas que, en los humanos, se encargan de absorber la luz y la convierten en señales eléctricas.

El paciente recibió genes de unas proteínas fotosensibles de algas inyectados en la retina

Por culpa de la pandemia solo llegaron a probar estas rodopsinas de algas en el paciente protagonista de esta historia. José-Alain Sahel, de la Universidad de Pittsburgh (EE UU), director del instituto de la visión de la Universidad de la Sorbona (Francia) y coautor de la investigación, dice que una vez que pase la covid “el ensayo continuará con otros pacientes. Alrededor de 15 serán incluidos en este primer estudio”. Los reclutarán de Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Como detallan Sahel y sus colegas en la revista científica Nature Medicine, en ausencia de bastones operativos, tenían que lograr que otro elemento presente en la retina hiciera su función de captar la luz. Se fijaron en las células ganglionares. Son neuronas con alargadas terminaciones que llegan hasta el cerebro y eran las encargadas de recibir la información de conos y bastones en forma de señales eléctricas y enviarlas hasta el córtex visual. Para hacerlas fotosensibles había que colarles genes de aquellas algas que, una vez dentro de estas células, codificaran las rodopsinas. Para lograrlo usaron un adenovirus como vector, inyectado en la retina. Esta parte del sistema ya empieza a ser familiar: es el método de entrada de algunas vacunas contra el coronavirus, como las de AstraZeneca o la Sputnik V.

Tras dar unos cuatro meses a los genes foráneos para que se estabilizara la producción de rodopsinas, los investigadores empezaron a entrenar al paciente. Durante siete meses tuvo que realizar casi un centenar de pruebas en las que tenía que detectar una serie de objetos (un cuaderno, unos vasos y una cajita de grapas, todos de color oscuro) colocados sobre una mesa blanca. Una parte de las pruebas las realizaron con unas gafas especiales.

El ensayo se iba a realizar con 15 personas, pero la pandemia impidió inocular a todas menos una.

Las pruebas demostraron que el paciente podía localizar, tocar y contar los objetos que había en la mesa, pero solo cuando llevaba las gafas. Es decir, la inyección en el ojo por sí sola no funciona. La razón la explica Botond Roska, investigador del Instituto de Oftalmología Clínica y Molecular de Basilea (Suiza) y coautor del estudio: “El sensor optogenético no es capaz de adaptarse a diferentes condiciones de iluminación y necesita más luz de la presente en una habitación”. Además las rodopsinas de estas algas son especialmente sensibles al rango del color ámbar. “Así que la cámara de las gafas realiza la adaptación y el proyector en las gafas proporciona luz ámbar en niveles lo suficientemente altos como para que los sensores optogenéticos puedan funcionar”, detalla Roska.

Con esas gafas, el paciente tocó el cuaderno en 36 de las 39 pruebas, es decir en el 92{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de las ocasiones. En cuanto a los vasos de cristal, los contó correctamente el 63{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de las veces. Donde tuvo más problemas fue con la cajita de grapas, tocándola correctamente solo en un tercio de los intentos. Fuera del experimento, el sujeto relató detectar otros objetos cotidianos, como platos, el teléfono, muebles o las puertas. En la calle, lograba distinguir las rayas de los pasos de cebra. En un último experimento, midieron la actividad del córtex visual del paciente mientras localizaba los objetos sobre la mesa. Así confirmaron que su sistema de optogenética genera actividad en el córtex visual.

Para Jaume Català, oftalmólogo de los hospitales catalanes Sant Joan de Déu y el de Bellvitge, los resultados de esta investigación “son una buena noticia y son de impacto”. Aunque hay otros ensayos similares en marcha, este es el primero que muestra la viabilidad de la optogenética en humanos. Y de no haber sido por la irrupción de la pandemia, la muestra habría sido mucho mayor. “La ventaja de esta aproximación es que es independiente de la mutación y puede aplicarse en pacientes con ausencia de fotorreceptores funcionales”, añade Català, experto en enfermedades raras de la retina.

La retinosis pigmentaria no tiene tratamiento. Como dice Eduardo Fernández, del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández, “lo único que podemos hacer es un diagnóstico genético para saber quién la va a tener”. Por eso le parecen muy relevantes los resultados de este trabajo. Pero, también “son muy preliminares, el sujeto ve básicamente bultos”, añade. Para Fernández, responsable de la cátedra Bidons Egara de investigación en retinosis pigmentaria de la universidad alicantina, tan importante como destacar la importancia de esta investigación es no crear falsas expectativas: “Una persona ciega esperaría más, creer que va a ver como tú o como yo y para eso aún queda mucho”.

Los científicos pillan a los genes saltarines en su papel de transformadores del funcionamiento del genoma

Los factores de transcripción que actúan a lo largo del genoma pueden formarse gracias a mezcolanzas genéticas que se crean al insertarse elementos transponibles en genes establecidos.

Hará 500 millones de años, se estaba fraguando en el genoma de algunos organismos afortunados algo que cambiaría para siempre el curso del desarrollo eucariótico: un gen llamado Pax6. Se cree que este gen dirigió la formación de un sistema visual primitivo; en los organismos actuales pone en marcha una cascada genética que recluta a más de 2000 genes para construir las diferentes partes del ojo.

Pax6 es solo uno de los miles de genes que codifican factores de transcripción, cada uno de los cuales tiene la poderosa capacidad de amplificar o silenciar miles de otros genes. Los genetistas han ido dando pasos hacia el conocimiento de cómo creó la evolución genes con funciones hasta cierto punto simples y directas, pero la explicación de los factores de transcripción se les escapa en muy buena medida. El problema está en que el éxito de un factor de transcripción depende de que tenga como blanco, a la vez y útilmente, un número enorme de sitios a lo largo del genoma; cuesta hacerse una idea de cómo logra la selección natural que suceda algo así. La respuesta tendría la clave para entender la aparición de novedades evolutivas complejas, el ojo por ejemplo, dice Cédric Feschotte, biólogo molecular de la Universidad Cornell.

Hace más de diez años, Feschotte apuntaba a los transposones como innovadores por excelencia en los genomas eucariotas. Los transposones, o elementos transponibles, son elementos genéticos que se copian por todo el genoma gracias a una enzima de empalme génico que ellos mismos hacen. Puede que Feschotte haya encontrado por fin la prueba de cargo que buscaba: como cuenta en Science junto con sus colaboradores, esos genes saltarines se han fusionado casi cien veces con otros genes en tetrápodos durante los últimos 300 millones de años, y es probable que muchas de las mezcolanzas genéticas resultantes codifiquen factores de transcripción.


El estudio da una explicación verosímil del nacimiento de los llamados reguladores maestros, como Pax6, dice Rachel Cosby, primera autora del artículo, antigua alumna de doctorado de Feschotte e investigadora doctoral ahora en los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos. Aunque se ha planteado la teoría de que Pax6 derivó hace cientos de millones de años de un transposón, en ese lapso tan largo las mutaciones han oscurecido las pistas de cómo se formó. «Podemos notar que seguramente derivó de un transposón, pero ocurrió hace tanto que nos hemos quedado sin la ventana por la que ver cómo evolucionó», dice.

David Adelson, catedrático de bioinformática y genética computacional de la Universidad de Adelaida, en Australia, y que no participó en el estudio, dice que este «proporciona un buen conocimiento mecanicista de la formación de esos genes, en la que implica por completo, como causa, a la actividad de los transposones».

Los científicos saben desde hace mucho que los transposones pueden fusionarse con los genes establecidos porque han visto las huellas genéticas distintivas de los transposones en unos cuantos de ellos, pero del mecanismo preciso en que se basan estas fusiones improbables se sabe poco. Al analizar los genes que tienen huellas de transposón en casi 600 tetrápodos, los investigadores hallaron 106 genes diferentes que puede que estén fusionados con un transposón. El genoma humano cuenta con 44 genes que seguramente nacieron de esa forma.

La estructura de los genes en las eucariotas es complicada, ya que sus instrucciones para la construcción de proteínas están interrumpidas por los intrones. Esas secuencias no codificadoras se transcriben, pero son eliminadas de las transcripciones en el ARN mensajero antes de que se produzca la traducción en proteínas. Pero según el nuevo estudio de Faschotte, un transposón puede saltar ocasionalmente a un intrón y cambiar lo que se traduce. En algunos de estos casos, la proteína fabricada por el gen de la fusión es una mezcolanza del producto original y de la enzima de empalme del transposón (la transposasa).

Una vez que se ha creado la proteína de fusión, «tiene un conjunto de sitios potenciales de enlace ya disponibles, dispersos por todo el genoma», dice Adelson, puesto que su parte de transposasa sigue atraída por los transposones. Cuantos más sitios potenciales de enlace para la proteína de fusión haya, mayor será la probabilidad de que cambie la expresión génica en la célula, con lo que puede que origine funciones nuevas.

«No son solo genes nuevos, sino toda una arquitectura nueva para las proteínas», dice Feschotte.

Cosby llama a los 106 genes de fusión descritos en el estudio «la más pequeña parte de la punta del iceberg». Adelson está de acuerdo y explica por qué: los sucesos que crean al azar genes de fusión de proteínas funcionales, no dañinas, dependen de una serie de coincidencias, han de ser sumamente raros; para que los genes de fusión se extiendan por toda una población y aguanten el paso del tiempo, la naturaleza tiene también que seleccionarlos positivamente de alguna forma. Puesto que los investigadores han encontrado con tanta facilidad los ejemplos descritos en el estudio, es que los transposones deben de causar sucesos de fusión mucho más a menudo, dice.

«Cada uno de estos pasos sucede solo muy improbablemente, pero así es como funciona la evolución», explica Feschotte. «Es muy excéntrica, oportunista y, al final, muy improbable, pero vemos que pasa una y otra vez en escalas de tiempo del orden de los cientos de millones de años».

Para comprobar si los genes de fusión actuaban como factores de transcripción, Cosby y sus colaboradores se fijaron en uno creado por la evolución en los murciélagos hace entre 25 y 44 millones de años, un abrir y cerrar de ojos en la escala temporal de la evolución. Cuando emplearon CRISPR para eliminarlo del genoma del murciélago, los cambios fueron asombrosos: se desregularon cientos de genes. En cuanto era restituido, se reanudaba la actividad genética normal.

Según Adelson, esto muestra que Cosby y sus coautores prácticamente «han pillado uno de esos sucesos de fusión en acción». Y añade: «Sorprende especialmente porque no se espera que un factor de transcripción nuevo cause una remodelación completa de las redes transcripcionales cuando su adquisición es bastante reciente».

Aunque los investigadores no determinaron la función de las demás proteínas de fusión definitivamente, los signos genéticos distintivos de los factores de transcripción están ahí: alrededor de un tercio de las proteínas de fusión contienen una parte llamada KRAB asociada con la represión de la transcripción del ADN en los animales. La razón de que las transposasas tendiesen a fusionar con genes codificadores de KRAB es un misterio, dice Feschotte.

Los transposones comprenden una buena cantidad de ADN eucariótico, y sin embargo los organismos adoptan medidas extremas para regular minuciosamente su actividad e impedir los estragos de la inestabilidad genómica y las mutaciones perjudiciales. Estos riesgos hacen que Adelson se pregunte si los genes de fusión no pondrán a veces en peligro la ordenada regulación génica. «No solo se perturba una cosa, sino que se perturba toda una cascada de cosas», afirma. «¿Cómo es posible que se pueda cambiar la expresión de todas ellas y no se tengan murciélagos de tres cabezas?». Cosby, sin embargo, cree que no es probable que un gen de fusión que conduzca a cambios morfogénicos perjudiciales pueda propagarse por una población entera.

Damon Lisch, genetista de plantas de la Universidad Purdue, que estudia los elementos transponibles y no participó en el estudio, espera que este contrarreste la idea, muy extendida, pero errónea, de que los transposones son «ADN basura». Los elementos transponibles generan muchísima diversidad y tuvieron que ver con la evolución de la placenta y del sistema inmunitario adaptativo, explica. «No son basura; son pequeñas criaturas vivas del genoma sujetas a una selección muy activa durante períodos de tiempo muy largos, y esto significa que desarrollan nuevas funciones que permanecen en el genoma», explica.

Aunque este estudio se centra en el mecanismo en que se basan los genes de fusión con la transposasa, la mayor parte, con mucho, del material genético nuevo se forma, según se cree, gracias a la duplicación, en la que se copian genes por accidente y las versiones adicionales divergen por las mutaciones. Pero una gran cantidad de material genético no significa que las funciones de las nuevas proteínas sean importantes, dice Cosby, que sigue investigando la función de las proteínas de fusión.

Según David Schatz, genetista molecular de la Universidad Yale que no participó en el estudio, la evolución es la apañadora y la oportunista por antonomasia. «Si se le da una herramienta, no la usará inmediatamente, pero antes o después la aprovechará».

Max Kozlov / Quanta Magazine

Artículo traducido por Investigación y Ciencia con el permiso de QuantaMagazine.org, una publicación independiente promovida por la Fundación Simons para potenciar la comprensión pública de la ciencia.

Referencia: «Recurrent evolution of vertebrate transcription factors by transposase capture», de Rachel L. Cosby et al., en Science, 19 de febrero de 2021:
volumen 371, número 6531, eabc6405

Recomendaciones para la detección casual de variantes genéticas adquiridas

Amparo Tolosa, Genotipia

El Colegio Americano de Genética y Genómica Médicas ha publicado una serie de recomendaciones sobre la detección casual de variantes genéticas adquiridas a lo largo de la vida.

Además de la variación genética que diferencia a unas personas de otras, existe otra, menos conocida, que puede ocurrir entre las células de una misma persona. La exposición a diferentes agentes y el propio paso del tiempo llevan a que el genoma de una persona pueda presentar algunas diferencias en diferentes tejidos o tipos celulares. Por ejemplo, con la edad algunas personas presentan mutaciones somáticas, no heredadas, en las células madre de la sangre. Esta condición que se conoce como hematopoyesis clonal de potencial indeterminado aumenta el riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

variantes genéticas adquiridas
Además de la variación genética que diferencia a unas personas de otras, la exposición a diferentes agentes y el paso del tiempo llevan a que se produzcan mutaciones a lo largo de la vida, algunas de las cuales pueden ser relevantes para la salud.

Ante la existencia de circunstancias como la hematopoyesis clonal de potencial indeterminado los análisis de ADN realizados en la práctica clínica pueden detectar variantes genéticas adquiridas cuya correcta interpretación sea relevante para el paciente.

En la actualidad, cada laboratorio ha desarrollado sus propios protocolos y recomendaciones para considerar la variación genética somática. En este contexto, el Colegio Americano de Genética Médica (ACMG) ha publicado una serie de recomendaciones con las que pretende favorecer la estandarización de las prácticas de laboratorio dirigidas a identificar, investigar e interpretar la variación genética somática clonal.

Las recomendaciones, que han sido publicadas en Genetics in Medicine, incluyen varios puntos generales para tener en cuenta, cuestiones específicas dirigidas a los laboratorios de análisis y varios ejemplos de casos concretos.

Dentro de los puntos generales, los autores destacan algunos de los aspectos conocidos de la expansión clonal como fuente de variación somática, proporcionan una lista con los genes que más frecuentemente están alterados en la hematopoyesis clonal y planten la posibilidad de analizar diferentes tejidos para identificar el origen de la variación somática.

Por otra parte, en las cuestiones dirigidas a los laboratorios de análisis, los expertos señalan aspectos sobre la preparación de muestras, solicitud de pruebas (que deberían recopilar información clínica relacionada con condiciones hematológicas) y recomendaciones sobre el análisis de datos y la interpretación de variantes.

La creciente capacidad tecnológica para analizar el genoma humano está llevando a que empiece a ser posible determinar cómo pueden cambiar el genoma y el epigenoma de una persona en diferentes células y con el tiempo. También está descubriendo nueva información con potencial relevancia para la salud presente y futura de las personas que se realizan un análisis de ADN. En estas circunstancias, establecer recomendaciones y protocolos comunes para laboratorios y profesionales que interpretan los resultados es un proceso altamente beneficioso para la práctica clínica y manejo de los pacientes.

Referencia: Chao, E.C., Astbury, C., Deignan, J.L. et al. Incidental detection of acquired variants in germline genetic and genomic testing: a points to consider statement of the American College of Medical Genetics and Genomics (ACMG). Genet Med. 2021. https://doi.org/10.1038/s41436-021-01138-5

El nuevo nucleótido Z que usan algunos virus de bacterias en su ADN

Decía el gran Carl Sagan en uno de los primeros capítulos de su serie mítica Cosmos que hay algo que nos une a todos los seres vivos que vivimos en este planeta: nuestro ADN. El ADN de un árbol, de una flor, de un tigre, de una levadura, de una bacteria es idéntico en estructura al nuestro, formado por cuatro tipos de nucleótidos asociados a cuatro bases nitrogenadas llamadas adenina (A), timina (T), guanina (G) y citosina (C), tal y como lo describieron Watson & Crick en 1953. Ya sabemos que cuando el ADN, bicatenario, se transcribe en forma de ARN, monocatenario, la T es substituida por otra base nitrogenada que ocupa su lugar, el uracilo (U). Y esta es la estructura básica de los ADN (y ARN) en todos los seres vivos y estructuras virales conocidas… hasta hace algunos años.

En 1977 unos investigadores descubrieron unos virus de cianobacterias (cyano-S2L), unos bacteriófagos, que tenían una estructura de ADN peculiar. No tenían A sino otro nucleótido alternativo, una 2-aminoadenina, abreviada como Z. Pasados los años otros tres equipos de investigadores acaban de publicar en la revista Science sus trabajos en los que detallan cómo estos virus son capaces de iniciar la síntesis del nuevo nucleótido, a partir de la enzima codificada por el gen PurZ que portan en su genoma, y aprovechando otras enzimas bacterianas. Y, por otra parte, estos investigadores describen una nueva ADN polimerasa Z, codificada también en el genoma del virus, que es capaz de discriminar entre A y Z a la hora de incorporar el nucleótido, e incorpora solamente la Z, no la A. A todos los efectos la Z se aparea con la T de la misma manera que la A se aparea también con la T. Pero con una diferencia. Esa unión es más robusta, más estable. Hay tres puentes de hidrógeno entre la Z y la T, mientras que solamente hay dos entre la A y la T. Dado que también hay tres puentes entre la G y la C el genoma ZTGC de estos bacteriófagos es mucho más estable que el de otros virus «tradicionales» con genoma ATGC.

¿Para qué podría servirle al virus este «capricho evolutivo» de substituir sus As por Zs? En primer lugar para tener genomas más estables, que resistan a mayor temperatura en forma de doble hélice, por ejemplo. Pero especialmente para defenderse de las nucleasas que usan las bacterias para atacar a los ADN extraños, como los que les inyectan los virus. Las bacterias tienen varios sistemas de defensa, los sistemas CRISPR-Cas son uno de ellos. Pero otros son, descubierto anteriormente, las enzimas de restricción, que reconocen una secuencia de ADN y la cortan. Por ejemplo una de las primeras conocidas fue la enzima de restricción EcoRI, derivada de Escherichia coli, que corta cada vez que se encuentra la secuencia de hexanucleótidos GAATTC. En estos bacteriófagos que usan Z en lugar de A esta secuencia de ADN aparecería como GZZTTC y entonces la enzima ya no podría cortar. Es por lo tanto una estrategia evolutiva muy interesante para evadir el ataque de las nucleasas bacterianas. Por otra parte, la bacteria evita cortar su propio genoma con esta enzima dado que, previamente, metila (en posición A-3) todas las secuencias GAATTC que tiene su genoma bacteriano, y así puede discriminar entre lo que es su genoma y lo que es el genoma de los virus invasores. Pero esta estrategia no funciona con estos virus Z.

No está claro si los virus desarrollaron esta nueva ruta metabólica para generar el nucleótido Z o, por el contrario, si la adquirieron de alguna arquea ancestral que podría haberla usado. No sabemos si esta singularidad es el resto de un mundo anterior dominado por ADNs que fueron ZTGC o si es una rareza que inventaron los virus aprovechando las múltiples estrategias que son capaces de explorar. Como cuento en mi libro Editando Genes (NextDoor Publishers, 2021, 3ª edición), Francis Mojica me contó que en la Tierra se estima que habría 10 elevado a 30 procariotas, bacterias y arqueas (un 1 seguido de 30 ceros, es decir, 1,000 trillones de procariotas). Pero que de virus que infectan a estos procariotas, como los bacteriófagos, hay todavía 10 veces más. Considerando ese número tan descomunal y los miles de millones de años que han tenido para explorar prácticamente cualquier posible solución evolutiva no es sorprendente que sea precisamente en los virus de las bacterias donde periódicamente descubramos nuevos mecanismos (como los sistemas CRISPR-Cas) o nuevas estructuras de ADN (como este nucleótido Z).

Identifican un microARN en sangre que permite detectar la miocarditis

PUBLICADO EL MAYO 28, 2021

Amparo Tolosa, Genotipia

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiacas han identificado el primer biomarcador en sangre que distingue entre la miocarditis y el infarto de miocardio, dos condiciones cardiacas con síntomas similares. Se trata de un microARN sintetizado por los linfocitos Th17 y presente de forma exclusiva en los pacientes con miocarditis. Los resultados del trabajo, publicados en The New England Journal of Medicine, tienen aplicaciones importantes en la práctica clínica, ya que podrían permitir un diagnóstico no invasivo de la miocarditis a partir de una muestra de sangre.

La miocarditis es una enfermedad inflamatoria del músculo cardiaco que puede afectar al funcionamiento del corazón y causar insuficiencia cardiaca, muerte súbita o miocardiopatía dilatada. Habitualmente está causada por la acción de virus, que pueden inducir la respuesta inmunitaria responsable de la inflamación incluso después de haber sido eliminados del organismo. No obstante, también puede ser causada por otros agentes, como fármacos o sustancias tóxicas.

Los síntomas de miocarditis son similares a los que se observan en un infarto de miocardio. De hecho, la miocarditis es frecuentemente el diagnóstico final en pacientes para los que inicialmente se pensaba que tenían un infarto de miocardio. Sin embargo, en la actualidad no existe ninguna prueba no invasiva que permita diferenciar entre ambas entidades clínicas. El diagnóstico de la miocarditis requiere, o bien una biopsia invasiva del musculo cardiaco o bien una resonancia magnética para la que hace falta un equipamiento que no está disponible en todos los centros.

La investigación dirigida por el Centro de Investigaciones Cardiacas ha identificado el primer biomarcador en sangre para miocarditis, lo que ofrece una solución no invasiva (basada en un análisis de sangre) al problema clínico de diferenciar entre la miocarditis y el infarto de miocardio.

Parte de los investigadores que han participado en el estudio. Hortensia de la Fuente (H.U. La Princesa / IIS Princesa), Marta Relaño (CNIC), Rosa Jiménez (CNIC), Rafael Blanco (CNIC), Raquel Sánchez (CNIC), Pilar Martín, Francisco Sánchez-Madrid (H.U. La Princesa/ IIS Princesa & CNIC) y Luisa M. Villar Guimerans (H. U. Ramón y Cajal-IRYCIS). Imagen: CNIC.

Un microARN para diferenciar entre dos condiciones clínicas cardiacas similares

El equipo dirigido por la Dra. Pilar Martin se planteó investigar si existía algún microARN que pudiera actuar como biomarcador diferencial entre la miocarditis y el infarto de miocardio.

Los microARNs son moléculas cortas de ARN no codificante que regulan la expresión génica y participan en múltiples procesos biológicos. En los últimos años algunas de estas moléculas han sido identificadas como biomarcadores en cáncer y otras enfermedades, por lo que representaban una buena opción para detectar procesos específicos de la miocarditis.

Para identificar potenciales microARNs biomarcadores los investigadores se enfocaron en analizar las características de los linfocitos Th17 en modelos en ratón de miocarditis e infarto de miocardio. A través de esta estrategia, el equipo encontró que el aumento de linfocitos Th17 circulantes en sangre es característico de la fase aguda de daño cardiaco en la miocarditis, pero no de la fase aguda de un infarto de miocardio. Estos resultados fueron confirmados en pacientes.

A continuación, el equipo analizó los microARNs procedentes de los linfocitos Th17 y encontró que la presencia en sangre de uno de ellos, mmu-miR-721, coincidía con el aumento y reducción de los linfocitos Th17 que se observaba en la miocarditis.

El siguiente paso de los investigadores fue comprobar si los cambios del microARN observados en los modelos de ratón se obtenían también en pacientes. La versión humana de mmu-miR-721 no había sido identificada en ese momento, por lo que los investigadores analizaron el genoma humano y el de otros mamíferos hasta identificar un posible candidato microARN humano, al que denominaron hsa-miR-Chr9:96. También comprobaron en glóbulos blancos de pacientes con miocarditis que este microARN es activo y funcional.

Por último, el equipo analizó si la presencia de hsa-miR-Chr9:96 en sangre podía diferenciar a pacientes con miocarditis y pacientes con infarto de miocardio. En primer lugar, los investigadores evaluaron el microARN en una muestra de 132 pacientes con sospecha clínica de miocarditis o daños en el miocardio y 80 controles. En este paso encontraron que la expresión del microARN era mayor en pacientes con miocarditis que en pacientes con infarto de miocardio o controles, por lo que permitía diagnosticar a los primeros. A continuación, los investigadores validaron la utilización del microARN en el diagnóstico de la miocarditis en cuatro cohortes diferentes de otros centros clínicos.

biomarcador miocarditis
Resumen gráfico de los resultados del trabajo. Imagen: CNIC.

Un biomarcador con potenciales aplicaciones para la práctica clínica

El equipo de investigadores indica que el microARN se produce de forma específica en las células Th17 de pacientes con miocarditis y su detección en sangre tiene una sensibilidad y especificidad superior al 90{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} para identificar a estos pacientes. “Nuestro hallazgo puede convertirse en una nueva herramienta útil en la práctica clínica que permita un diagnóstico preciso y no invasivo de la miocarditis con tan solo una gota de sangre”, ha señalado la Dra. Martín.

Los investigadores señalan que serán necesarios más estudios para determinar si la detección del microARN hsa-miR-Chr9:96 puede ser utilizada como prueba diagnóstica para la miocarditis en un ámbito clínico. Está pendiente de evaluarse si diferencia también la miocarditis de de otros trastornos cardiacos. Además, se estudiará si puede ser utilizada para monitorizar la persistencia o progresión de la miocarditis o el riesgo de recurrencia.

Otra cuestión que deberá ser investigada con más detalle es la gran variabilidad que se ha detectado en la expresión del microARN, que podría estar relacionada con la gravedad de la enfermedad o ser producto de otros factores.

De momento, el CNIC, que es el único propietario de una patente relacionada con el biomarcador y su posible utilización en el diagnóstico de la miocarditis, está en contacto con potenciales socios industriales para que sea posible hacer llegar la tecnología a los pacientes. “Este trabajo es un paradigma de cómo la investigación básica que se lleva a cabo en el CNIC contribuye al bienestar de la sociedad al trasladar a la clínica la investigación que llevamos a cabo en los laboratorios del centro”, destaca Valentín Fuster, Director General del CNIC.

Referencia: Blanco-Domínguez R, Sánchez-Díaz R, et al. A Novel Circulating MicroRNA for the Detection of Acute Myocarditis. N Engl J Med. 2021 May 27;384(21):2014-2027. doi: http://dx.doi.org/10.1056/NEJMoa2003608

Fuente: NEJM: Identifican el primer biomarcador en sangre que distingue la miocarditis de un infarto agudo de miocardio. https://www.cnic.es/es/noticias/nejm-identifican-primer-biomarcador-sangre-que-distingue-miocarditis-un-infarto-agudo

Desarrollan un nuevo biosensor que ayuda al diagnóstico precoz de cáncer de mama

PUBLICADO EL MAYO 20, 2021

CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina

Se trata de un prototipo de un dispositivo nanoporoso, sencillo de utilizar y de bajo coste, que ofrece resultados en menos de una hora

El trabajo ha sido desarrollado en colaboración por un equipo de la Universitat Politècnica de València y el CIBER BBN, y el INCLIVA-Hospital Clínico Universitario de València, el CIBER de Cáncer (CIBERONC) y el IIS La Fe de València

Un equipo de investigadores españoles, coordinados por el profesor de la Universitat Politècnica de València (UPV) y director científico del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina, Ramón Martínez Máñez, y la oncóloga valenciana, co-coordinadora del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València, Ana Lluch, también perteneciente al CIBER de Cáncer (CIBERONC), ha desarrollado, a nivel de laboratorio, un prototipo de un nuevo biosensor para ayudar a detectar el cáncer de mama en sus fases más tempranas. Su trabajo ha sido publicado en la revista ACS Sensors.

Según los últimos datos recogidos por el Sistema Europeo de Información del Cáncer (ECIS, por sus siglas en inglés), en 2020 se diagnosticaron un total de 34.088 nuevos casos de cáncer de mama en España, siendo este tipo de tumor el más frecuente entre las mujeres en nuestro país.

Actualmente, la mamografía es la técnica estándar más utilizada para el diagnóstico, pero presenta algunas limitaciones, como la exposición a la radiación, y una menor sensibilidad y especificidad en mujeres jóvenes con tejido mamario denso. “Por ello, son necesarias nuevas herramientas de diagnóstico que ayuden a la detección temprana del cáncer de mama. Nuestro biosensor va en esta línea”, explica Ana Luch.

El desarrollo de este prototipo de biosensor para ayudar al diagnóstico se enmarca en el campo de lo que se conoce como biopsia líquida, que a través de un análisis de sangre ayuda a detectar la presencia de cáncer. En este caso, el biosensor mesoporoso desarrollado por el equipo de la UPV e INCLIVA es sencillo de utilizar, de bajo coste y ofrece los resultados en muy poco tiempo –entre 30 y 60 minutos- a partir de una muestra de plasma de la paciente.

El biosensor está compuesto por un nanomaterial –una alúmina nanoporosa- que facilita la detección en plasma de microARN miR-99a-5p asociado al cáncer de mama. Hasta ahora, esto se hace con técnicas complejas que requieren de mucho tiempo, lo que provoca que no se puedan utilizar como herramienta de diagnóstico en el ámbito clínico.

Martínez Máñez explica cómo funciona el sistema de diagnóstico alternativo en el que trabajan: los nanoporos del biosensor se cargan con un colorante –rodamina B- y se cierran con un oligonucleótido. Al hacerlo interactuar con la muestra de plasma, si no detecta la presencia del microARN, las puertas de los poros siguen cerradas; en cambio, en presencia del miR-99a-5p, esas puertas se abren y se libera el colorante. “El cambio en la liberación del colorante puede correlacionarse con pacientes sanas o con cáncer de mama”, resume Martínez Máñez.

En el desarrollo de este biosensor ha participado también personal del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), donde se han realizado los ensayos para la validación de los nuevos biosensores, y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC).

“El siguiente paso en nuestro trabajo consistirá en la validación en un mayor grupo de pacientes y seguir trabajando para hacer que el sistema de detección sea todavía más robusto y sencillo de utilizar”, concluyen Juan Miguel Cejalvo, del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama del INCLIVA y Ramón Martínez Máñez.

Noticia: https://genotipia.com/genetica_medica_news/biosensor-cancer-de-mama/

Referencia: Garrido-Cano I, et al. Nanoporous Anodic Alumina-Based Sensor for miR-99a-5p Detection as an Effective Early Breast Cancer Diagnostic Tool. ACS Sensors 2021. DOI:  https://doi.org/10.1021/acssensors.0c02222

Identifican 33 nuevas variantes genéticas asociadas al trastorno bipolar

PUBLICADO EL MAYO 18, 2021

Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental

  • Investigadores del CIBERSAM en el Hospital Clínic – IDIBAPS y en el Hospital Universitario Vall d´Hebron – VHIR han participado en el mayor estudio sobre la heredabilidad de esta enfermedad mental en el marco del Grupo de Trabajo en Trastorno Bipolar del Psychiatric Genomics Consortium.
  • Las conclusiones de este estudio de asociación del genoma completo (GWAS) con datos de más de 400.000 participantes acaban publicarse en la revista Nature Genetics.
  • Estos hallazgos abren vías para la investigación en nuevas dianas terapéuticas, así como para el estudio de la posibilidad de reutilizar para el tratamiento del trastorno bipolar fármacos que ya se emplean en otras dolencias.

El mayor estudio sobre la heredabilidad del trastorno bipolar realizado hasta la fecha ha permitido identificar 33 nuevas variantes genéticas relacionadas con esta patología mental, que suponen también un punto de inflexión para avanzar en el hallazgo de dianas terapéuticas y fármacos para su tratamiento. En esta investigación colaborativa internacional, cuyos resultados publica hoy la revista Nature Genetics, han participado los grupos del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) liderados por Eduard Vieta en el Hospital Clínic-IDIBAPS y José Antonio Ramos-Quiroga en el Hospital Universitario Vall d’Hebron, en el marco del Grupo de Trabajo en Trastorno Bipolar del Psychiatric Genomics Consortium.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental compleja caracterizada por la alternancia patológica de episodios de tipo depresivo con episodios anímicos de carácter opuesto conocidos como manía o hipomanía. Se estima que dicha enfermedad afecta entre 40-50 millones de personas en todo el mundo. Esta dolencia mental crónica tiene un impacto muy relevante en el día a día de aquellos que la padecen y se asocia a complicaciones de curso que pueden causar un deterioro en múltiples áreas de la vida si no es tratada adecuadamente, lo que la convierte en un problema de salud pública muy relevante.

genética trastorno bipolar
Eduard Vieta y José Antonio Ramos-Quiroga, participantes del estudio e investigadores del CIBERSAM.

El trastorno bipolar, una patología altamente heredable

Numerosos estudios han demostrado que la aparición de esta enfermedad se debe a la interacción compleja de factores tanto de tipo biológico como ambientales, habiéndose demostrado que la heredabilidad tiene un peso muy significativo, estimado en torno al 60-85{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}. No obstante, la identificación de las variantes genéticas implicadas en la aparición del trastorno es una tarea ardua, dado que la evidencia científica recopilada hasta el momento indica que existen múltiples genes asociados.

En los últimos años, el desarrollo de nuevas técnicas de investigación está permitiendo el análisis masivo de información genética, conduciendo a avances que, poco a poco, ayudarán a la comunidad científica a determinar con mayor exactitud el origen y los mecanismos biológicos implicados tanto en el debut como en la evolución del curso clínico de dicha enfermedad.

El mayor estudio sobre la genética del trastorno bipolar

Este ha sido el objetivo de este estudio colaborativo internacional llevado a cabo por el Grupo de Trabajo en Trastorno Bipolar del Psychiatric Genomics Consortium, que ahonda en una mejor comprensión de la genética de este trastorno. En él, los investigadores estudiaron más de 7,5 millones de variaciones comunes en la secuencia del ADN de casi 415.000 personas, de las cuales más de 40.000 padecían trastorno bipolar.

“Se trata del estudio genético más completo de la historia sobre la heredabilidad del trastorno bipolar, y sus resultados abren una vía para entender mejor cómo se transmite este trastorno y desarrollar nuevos tratamientos”, valora Eduard Vieta, director científico del CIBERSAM, jefe del Departamento de Psiquiatría del Hospital Clínic-IDIBAPS y catedrático de la Universitat de Barcelona.

Fruto de esta investigación, la más ambiciosa y extensa llevada a cabo en este campo, se detectaron 64 variantes genéticas, 33 de las cuales resultaron totalmente novedosas, asociadas con el trastorno bipolar. Concretamente, se hallaron variantes en relación a genes implicados en vías biológicas específicas relacionadas con la comunicación neuronal y la señalización del calcio, ambas muy relevantes para un funcionamiento óptimo del sistema nervioso central.

Genes comunes a otros trastornos psiquiátricos

El estudio también detectó loci genéticos (lugares donde se ubican los genes) previamente asociados a otras patologías psiquiátricas, sobre todo relacionados con esquizofrenia y depresión mayor, y en menor grado con otros trastornos como la anorexia, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista, así como con el tabaquismo, el consumo problemático de alcohol y la mala calidad del sueño.

Asimismo, la investigación detectó una asociación en el trastorno bipolar con dianas genéticas a las que se dirigen fármacos ya empleados para el tratamiento de otras dolencias, como los antipsicóticos, estabilizadores del estado de ánimo y antiepilépticos, los anestésicos, o los bloqueadores de canales de calcio utilizados para tratar la hipertensión.

“Todos estos hallazgos abren nuevas vías de investigación respecto a la generación de nuevas dianas terapéuticas, así como para el estudio de la posibilidad de reutilizar algunos fármacos que se emplean con otros tipos de dolencia para tratar el trastorno bipolar”, explica José Antonio Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron y del grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) e investigador principal del CIBERSAM.

En esta investigación también han participado otros investigadores españoles adscritos al IBIMA, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Barcelona, Universidad de Granada e ISGlobal.

Referencia: Mullins N, et al. Genome-wide association study of more than 40,000 bipolar disorder cases provides new insights into the underlying biology. Nat Genet. 2021. https://doi.org/10.1038/s41588-021-00857-4

Los cambios de gravedad afectan a los genes

El hallazgo explicaría, en parte, el deterioro que experimenta el organismo en el espacio.

A pesar de los avances realizados, aún quedan importantes obstáculos para que la exploración del espacio profundo devenga una realidad. Entre ellos, el deterioro físico y de salud que experimenta el organismo durante los vuelos espaciales de larga duración. Ahora, un estudio, publicado por la revista iScience, concluye que los cambios de gravedad afectan a las células a nivel genético. En concreto, ciertos genes implicados en la función neuronal y metabólica.

El equipo de científicos, liderado por Timothy Etheridge, de la Universidad de Exeter, y Catharine A. Conley de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio estadounidense, más conocida como NASA, realizó varios experimentos con gusanos de la especie Caenorhabditis elegans. Por su pequeño tamaño, corta esperanza de vida, mantenimiento simple y reducido coste, estos nemátodos constituyen un buen modelo para las ciencias espaciales. Además, su genoma, conocido y secuenciado en su totalidad, presenta notables similitudes con el del ser humano.

Los animales fueron repartidos en distintos grupos. Así, mientras unos experimentaron fuerzas de la gravedad cinco, diez y hasta 15 veces más intensas que la terrestre, otros permanecieron en condiciones parecidas a las de la superficie del planeta y el resto se envió al entorno de microgravedad de la Estación Internacional Espacial. Finalizado el experimento, los investigadores analizaron el transcriptoma de los gusanos en busca de diferencias. Y las hallaron.

En condiciones de hipergravedad y, en especial, a medida que esta aumentó de forma progresiva, genes relacionados con procesos como el ciclo celular incrementaron su expresión, mientras que aquellos involucrados en la respuesta del sistema inmunitario innato y el metabolismo disminuyeron. Por el contrario, en el espacio, las alteraciones detectadas en alrededor de 1000 genes resultaron más sutiles. Sin embargo, destacó la notable reducción de los neuropéptidos, moléculas que actúan sobre el sistema nervioso central, hecho que sugiere el deterioro de la función neuronal.

En su conjunto, los cambios observados resultan similares a los detectados en humanos. Por consiguiente, Etheridge, Conley y sus colaboradores destacan que el hallazgo supone un avance en la comprensión e identificación de los efectos que produce la gravedad a nivel molecular. En un futuro, ello permitiría el desarrollo de estrategias que permitan contrarrestarlos en las condiciones de micro e hipergravedad que enfrentan los exploradores espaciales.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Comparative transcriptomics identifies neuronal and metabolic adaptations to hypergravity and microgravity in Caenorhabditis elegans», de C. R. G. Willis et al. en iScience; 101734, publicado el 25 de noviembre de 2020.

Fuente: https://www.investigacionyciencia.es/noticias/los-cambios-de-gravedad-afectan-a-los-genes-19288

La consanguinidad es un factor de riesgo para el desarrollo del alzhéimer

Un estudio del Ace Alzheimer Center Barcelona, en colaboración con la Universidad de Washington, aporta nuevos datos sobre la genética de la enfermedad de Alzheimer

La consanguinidad, es decir, el hecho de compartir sangre por tener algún pariente común, parece ser un factor de riesgo para el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer.

Un estudio publicado en la revista Translational Psychiatry asegura que las personas con altas tasas de consanguinidad tendrían un 12{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} más de probabilidad de desarrollar alzhéimer. «Esto significa que, entre las personas con alzhéimer, se encuentran más personas consanguíneas que en la población general», explica Sonia Moreno, autora principal del artículo realizado en el Ace Alzheimer Center Barcelona.PUBLICIDAD 

«Queríamos ver si había un exceso de consanguinidad en los pacientes con alzhéimer que en población. Y vimos que sí, que la consanguinidad es un factor de riesgo para alzhéimer», señala la investigadora que actualmente realiza sus estudio en la Universidad de Stanford (EE.UU.).

Cuando hablamos de consanguinidad, señala, significa que compartes mayor cantidad de material genético, «algo similar a lo que ocurre con algunas dinastías europeas, que después de siglos de casarse entre primos y hermanos, tienen una mayor frecuencia de enfermedades como la hemofilia».Se trata del mayor análisis realizado hasta la fecha sobre el papel de la consanguinidad en la enfermedad de Alzheimer

La misma tecnología que permite analizar el ADN de una persona que vivió hace miles de años ha servido a este grupo de investigadores para detectar, en un grupo de personas sin parentesco familiar actual, un porcentaje de casos de consanguinidad, es decir, casos en los que las personas analizadas son descendientes de uniones entre parientes, aunque sean tan lejanos que estas personas lo desconozcan.

El artículo incluye información genética de 10 estudios independientes, todos realizados en población europea, llegando a integrar datos de más de 11.000 personas con alzhéimer y de más de 9.000 personas sanas. Esto lo convierte, subraya Moreno, en el mayor análisis realizado hasta la fecha sobre el papel de la consanguinidad en la enfermedad de Alzheimer.

«El hallazgo es interesante en tanto que permite acercarnos más a los orígenes genéticos de la enfermedad de Alzheimer e identificar nuevos genes candidatos que podrían estar relacionados con esta demencia siguiendo un patrón de herencia recesivo, aunque necesitaremos estudios posteriores para profundizar en ello», subraya Moreno.

Además, gracias a la aportación de miles de muestras y datos genómicos adicionales del consorcio DEGESCO, en el que participan investigadores de 40 instituciones de todo el país, y la colaboración de la Washington University en St. Louis (EE.UU.), el estudio va un paso más allá y explora los genes con altas tasas de consanguinidad (fenómeno conocido como homocigosidad) utilizando datos de secuencia del genoma (WES, del inglés Whole Exome Sequencing).El hallazgo permite acercarnos más a los orígenes genéticos de la enfermedad de Alzheimer e identificar nuevos genes candidatos que podrían estar relacionados con esta demencia siguiendo un patrón de herencia recesivo

Como dato singular, apunta Moreno, el estudio ha buscado la consanguinidad en personas sin parentesco cercano, es decir personas que no son familiares entre sí, superando así un reto técnico de este tipo de estudios, generalmente realizados en agrupaciones familiares.

En cuanto a la utilidad clínica de estos hallazgos, Moreno comenta que servirán para «avanzar en el conocimiento de la enfermedad».

Recuerda la investigadora que el problema con enfermedad de alzhéimer es que no hay fármacos y sabemos muy poco desde el punto de vista biológico. «Desde un punto de vista de traslación al paciente, estos datos nos ayudan a entender estos mecanismos biológicos y nos allanan el camino hacia una potencial terapia».

Un ADN vírico insólito revela sus entresijos a los biólogos

El título de esta noticia hace referencia a la presencia de nucleobases distintas a las convencionales en el genoma de algunos fagos, en concreto se refiere a la 2-aminoadenina (abreviada como Z) en vez de adenina.

Ya en los años 70, científicos de la Unión Soviética descubrieron ADN con Z en el fago S-2L que infecta las bacterias fotosintéticas. Observaron que el ADN del fago se comportaba de un modo extraño cuando sus dos hebras helicoidales se disociaban con calor. Lo habitual es que se necesite una temperatura mayor para romper la unión entre las nucleobases G y C que para romper la unión entre A y T, pero el ADN del fago se comportaba como si solo contuviera parejas de G y C. Los análisis subsiguientes del equipo soviético demostraron que en el fago se habían remplazado las A por Z, y que estas se unían con más fuerza a las T.

En 2015 se descubrió un fago que albergaba un gen que concordaba con un tramo del genoma de S-2L. El gen codificaba una enzima que se asemejaba a una que las bacterias utilizan para sintetizar la adenina, y en 2019 se hallaron otras coincidencias similares en las bases de datos. en ambas ocasiones se demostró que todos estos fagos tenían un gen denominado PurZ que codificaba una enzima crucial para las primeras etapas de la síntesis del nucleótido Z, que se fabricaba a partir de una molécula precursora presente en las células bacterianas. A continuación, completaron la vía metabólica gracias a otras enzimas codificadas en el genoma de las bacterias infectadas por los fagos.

Estos y otros descubrimientos, son los que se exponen en la noticia (link: https://www.investigacionyciencia.es/noticias/un-adn-vrico-inslito-revela-sus-entresijos-a-los-bilogos-19872). Pero todavía quedan muchas incógnitas que resolver. ¿Qué pensáis vosotros acerca de este tema? ¿Habíais oído hablar de estas variaciones en las nucleobases antes?

DESCUBREN EL MECANISMO POR EL QUE LAS ENTEROBACTERIAS SE ADAPTAN A NUESTRO ORGANISMO

Imagen al microscopio de Salmonella enterica serovar Typhimurium.
Imagen al microscopio de Salmonella Typhimurium

Un grupo de investigadores del Centro Nacional de Biotecnología y del Instituto de Biomedicina de Valencia han aclarado el mecanismo que emplea la bacteria Salmonella para controlar la expresión de cientos de sus genes, entre ellos los que controlan la adaptación a nuestro organismo y, por tanto, su capacidad para infectarnos. El hallazgo, ha sido publicado en la revista Nucleic Acids Research el pasado 8 de febrero, y abre la puerta a diseñar nuevos fármacos antimicrobianos.

En este trabajo describen cómo la proteína RcsB (regulador transcripcional) de Salmonella es capaz de activar y reprimir la expresión de un gran número de genes y operones estructurales para la envoltura que responden a estrés y daños externos. Esta proteína recibe señales, mediante cascada de fosforilaciones, de otras proteínas dispuestas en la envuelta y que actúan de antenas, formando todas ellas el «sistema Rcs», conservado en la familia Enterobacteriaceae.

Entre los procesos controlados por el sistema Rcs se incluyen el movimiento de la bacteria y la formación de una cápsula protectora. Se ha visto que la RcsB es capaz de unirse a más de 200 sitios en el genoma: promotores, regiones intergénicas e intragénicas, y que actúa en forma dimérica, tanto fosforilada como defosforilada. Estos sitios presentan una «caja» de unión, cuya secuencia se ha descrito en este trabajo. Lo que más sorprende es la gran cantidad de genes que controla este regulador y que se una a regiones intragénicas.

Además, realizaron un análisis de secuenciación masiva de ARN de variantes mutantes de RcsB en residuos catalíticos que modulan su fosforilación, observando cambios en los niveles de expresión de cientos de genes, algunos relacionados con el metabolismo del hierro.

Los nuevos hallazgos han sido obtenidos mediante aproximaciones estructurales y funcionales combinadas con transcriptómica y bioinformática.

Por todo esto, se propone el sistema Rcs como diana de nuevos antimicrobianos.

20210223 GPortillo

Referencia: http://www.cnb.csic.es/index.php/es/cultura-cientifica/noticias/item/1829-descubren-el-mecanismo-por-el-que-las-enterobacterias-se-adaptan-a-nuestro-organismo

Nuevas evidencias de transmisión epigenética paterna y materna a la descendencia

Como ya hemos visto en clase, la herencia epigenética es aquella mediada por mecanismos epigenéticos, como la modificación de histonas, el ARN no codificante o la metilación del ADN. Se ha comprobado que estos mecanismos pueden ser alterados por diferentes factores ambientales, como el consumo de ciertas sustancias, el estrés o la dieta.

Dos recientes estudios han identificado algunos de los factores ambientales que influyen en la herencia epigenética. El primero de ellos, publicado en la revista Developmental Cell el pasado 8 de marzo, ha determinado que la dieta paterna produce cambios epigenéticos en las proteínas espermáticas que pueden afectar al desarrollo y salud de la descendencia. Se observó que la falta de folato en la dieta paterna produce ciertos cambios epigenéticos en los espermatozoides como alteraciones en la metilación de la lisina 4 en la histona H3 (H3K4me3) en ciertos genes relacionados con el desarrollo.

El segundo, publicado en PNAS el pasado 23 de marzo, se dedicó a estudiar la influencia de factores ambientales sobre la impronta del gen nc886 y encontró que ciertos factores, como la edad materna o el consumo de alcohol, pueden alterar la impronta genética de los ovocitos maternos antes de la concepción.

Ambos estudios suponen una mejora en el conocimiento de los factores ambientales que influyen en la herencia epigenética, a la vez que abren las puertas a nuevas investigaciones relacionadas con este tipo de herencia. “Una mejor comprensión de estos complejos procesos aumenta nuestra comprensión de la salud y la enfermedad y, algún día, puede ser la base de nuevas medidas de prevención de enfermedades”, concluye el Dr. Peter A. Jones, director científico del Instituto Van Andel y autor del segundo estudio.

Os dejo el link por si os apetece leer el estudio completo: https://genotipia.com/genetica_medica_news/herencia-epigenetica-2/

Los enhancers, puntos calientes de reparación en el genoma neuronal

PUBLICADO EL MAYO 10, 2021

Rubén Megía González, Genotipia

Un reciente estudio, realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud de EE. UU. (NIH), ha descubierto ciertas regiones del genoma de las neuronas en las que se acumulan roturas de cadena sencilla. Estos daños en el ADN podrían estar relacionados con la aparición de ciertas enfermedades neurodegenerativas.

daños genoma neuronal
Neuronas (coloreadas en morado) con signos de reparación del ADN activa (coloreada en amarillo). La superposición entre el ADN (coloreado en azul) y la reparación del ADN se muestra en color verde. Imagen del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS). Imagen: Ward lab, NINDS.

Las neuronas son células del sistema nervioso capaces de transmitir impulsos eléctricos a través de todo el organismo. Se trata de células muy activas metabólicamente, por lo que están expuestas a unos niveles elevados de radicales libres, moléculas tóxicas muy reactivas que aparecen como resultado del metabolismo normal de la célula. Estas moléculas pueden causar daños en el resto de biomoléculas de la célula, incluido el ADN, donde son capaces de generar roturas.

El nuevo estudio, publicado el pasado mes de marzo en la revista Nature, ha determinado que los daños en el ADN neuronal no se encuentran distribuidos aleatoriamente, sino que se acumulan en ciertas zonas del genoma. Estos “puntos calientes”, tal y como explican los autores del estudio, se encuentran en regiones reguladoras del genoma.

En el trabajo, los investigadores del NIH utilizaron neuronas humanas maduras derivadas de células madre pluripotentes inducidas (iPSC). En ellas, rastrearon las zonas del genoma en las que se producía síntesis de ADN como resultado de una lesión en la molécula. Los autores determinaron que, en lugar de distribuirse a lo largo de todo el ADN, la síntesis de ADN se localiza en regiones concretas del genoma neuronal.

El siguiente paso del equipo fue determinar qué hace especiales a estas regiones del genoma que acumulan procesos de rotura y reparación del ADN. Los autores encontraron que estos “puntos calientes” corresponden, principalmente, a regiones potenciadoras (en inglés, enhancers), secuencias reguladoras capaces de controlar la transcripción de diferentes genes.

Análisis posteriores determinaron que los “puntos calientes” del genoma neuronal no acumulan todo tipo de daños, sino que mayoritariamente presentan puntos de rotura de cadena sencilla, en el que solo una de las cadenas de la molécula se ve afectada.

Los autores del artículo han planteado una hipótesis para explicar la existencia de estos “puntos calientes” en el genoma neuronal. “Creemos que el daño y la reparación del ADN es un proceso programado diseñado para abrir las regiones potenciadoras y facilitar la transcripción”, explica el Dr. André Nussenzweig, uno de los autores del estudio y director del Laboratorio de Integridad del Genoma en el Instituto Nacional del Cáncer.

El equipo cree que los fallos en la reparación de los puntos de rotura en una de las cadenas pueden desencadenar ciertas enfermedades en el sistema nervioso. “Durante la vida de un individuo, las neuronas acumulan daños en el ADN, lo que puede provocar mutaciones. Las mutaciones en los potenciadores podrían deshabilitar la transcripción, lo que a su vez podría finalmente conducir a una disfunción y enfermedad neurológica”, explica Nussenzweig.

Los dos laboratorios del Instituto Nacional de Salud implicados en el estudio han comenzado una investigación más detallada de los mecanismos implicados en la reparación del ADN neuronal. Con este nuevo estudio, los investigadores esperan obtener nuevos datos sobre la relación de estos mecanismos de reparación con la disfunción y la degeneración neuronal.

Referencia: Wu W, et al. Neuronal enhancers are hotspots for DNA single-strand break repair. Nature. 2021 Mar 25. doi: 10.1038/s41586-021-03468-5

Fuente: Hotspots for DNA damage and repair in neurons identified. Center for Cancer Research. NIH. https://ccr.cancer.gov/news/article/hotspots-for-dna-damage-and-repair-in-neurons-identified

Factor de transcripción Pitx2 en el desarrollo del músculo cardíaco

Durante el desarrollo embrionario, los distintos factores de transcripción originarán las estructuras finales que darán forma y función a todas y cada una de las células de nuestro organismo. Cabe resaltar que todo este proceso es complejo e intervienen cientos de genes para el desarrollo de un solo órgano, como puede ser el corazón. El corazón se forma a partir de dos subpoblaciones celulares que se juntan en la línea media del embrión y que van a sufrir una torsión hacia la derecha para dar finalmente, y con unos cuantos procesos más, el corazón tetracameral que tenemos en la etapa adulta. Cabe resaltar el papel del factor de transcripción Pitx2, cuyas mutaciones provocan diferentes enfermedades cardíacas, aunque no se conocen todavía los mecanismos moleculares que lleva a cabo.

Pitx2 es importante para delimitar la asimetría derecha-izquierda, pero el inicio de la cardiomiogénesis se debe a los factores de transcripción Nkx2.5, Mef2c y Gata4. Las diferentes morfologías que adoptan las células cardíacas para dar la forma final al corazón se deben a los genes Tbx.

Pitx2 es un factor de transcripción de naturaleza proteica. En humanos tiene 4 isoformas derivadas de sitios de corte y empalme diferentes (Pitx2a y Pitx2b), por promotores alternativos (Pitx2c) o por otros mecanismos (Pitx2d). Pitx2d no está presenten en ratones y no tiene sitio de unión al ADN, por lo que tiene un efecto dominante negativo. No solo es importante para delimitar el eje derecha-izquierda en el corazón, si no que en el sistema nervioso o el digestivo este gen también participa en las diferenciación de las células. Los ratones con deficiencias de Pitx2 tienen alteraciones cardiovasculares y oculares.

Se han realizado diversos estudios con diferentes mutantes y se ha demostrado que la mutación causante de la mayoría de las cardiopatías congénitas es en Pitx2c. En otros experimentos, se ha demostrado que la falta de Pitx2 en estadios tardíos del desarrollo embrionario del corazón (se suprime su expresión mediante escisión génica condicional Cre/LoxP en el miocardio temprano) condiciona la arquitectura de miocardio pero no provoca ninguna alteración grave en los ventrículos ni en la entrada venosa. Esto manifiesta que la expresión de Pitx2 que establece el eje derecha-izquierda se da en los precursores de las células cardíacas, es decir, en los cardiomioblastos. Al falta de expresión de este gen provoca una cardiopatía severa denominada isomería atrial derecha. También se ha demostrado que Pitx2 es esencial para la formación de las venas pulmonares y del sistema de conducción del corazón.

La expresión de este gen no se restringe a fases tempranas del desarrollo, si no que se expresa durante toda la vida adulta relacionándose con arritmias. Tampoco se restringe al desarrollo del músculo cardíaco, sino que también participa en el desarrollo del músculo esquelético, proceso en el que además interacciona con diferentes ARN no codificantes.

Las conclusiones sacadas de este capítulo se resumen en la importancia que tiene Pitx2 en el desarrollo embrionario del corazón, ya que participa en la fijación el eje derecha-izquierda. No se conocen los mecanismos moleculares de este factor de transcripción, por lo que las investigaciones tienen que seguir avanzando.

Amelia E. Arágena, Estefanía Lozano-Velasco, Francisco Hernández-Torres, Houria Daimi, Daniel Vallejo-Pulido, Jorge N. Domínguez Macías, Diego Franco (2019). Contribución del factor de transcripción Pitx2 durante el desarrollo y la regeneración del músculo estriado en Juan Peragón Sánchez, Mª Ángeles Peinado Herreros (Ed). Biología Molecular y celular. Biomedicina (1º edición, Vol. II, pp 11-34). UJA editorial

Una levadura desafía al código genético

Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.


El ARN de transferencia de una levadura para la fenilalanina. La levadura Ascoidea asiática traduce el codón que normalmente codifica el aminoácido leucina en la misma proporción en un ARN de transferencia de la leucina y en uno de la serina .

Una ley en bronce de la biología es la que dice que las instrucciones basadas en las secuencias de grupos de tres letras en que se segmenta el ADN, conocidos como codones, son sagradas. Prácticamente en todos los seres vivos, cada grupo, o codón, de tres letras, cada una de las cuales representa a una de las bases del ADN, se traduce inequívocamente siempre, bien en el mismo aminoácido, sea cual sea la especie, bien en una instrucción que controla el ensamblado de aminoácidos para la fabricación de proteínas, una señal de parada, por ejemplo. Pero la naturaleza no sería la naturaleza si no hubiese un puñado de raras excepciones, varias de las cuales se referían solo a esa función de parada.

Lo que siete investigadores de la genética de las levaduras explican ahora en Current Biology suena especialmente raro: han encontrado una levadura cuyo código no es unívoco.

Martin Kollmar, del Instituto Max Planck de Química Biofísica, y sus colaboradores estudian diversas especies de levadura que permiten excepciones al código genético, y no en la instrucción de parada, sino en una de inclusión de un aminoácido en la proteína, y no en el pequeño genoma de sus orgánulos celulares, como ocurre en ciertos casos, sino en el genoma más general del núcleo celular. Sucede en esas especies que el codón CUG no codifica el aminoácido leucina, como es canónico, sino que en alguna de ellas está asociado a que se añada serina a la cadena de aminoácidos de la proteína en construcción, y en alguna otra, a que se añada alanina. Lo que estos investigadores han descubierto ahora es más chocante: hay una especie de levadura que interpreta la orden CUG a veces de una forma y a veces de otra: responde a ese codón de dos modos diferentes e incorpora a la proteína, parece que al azar y en las mismas proporciones, a veces serina y a veces leucina.

El origen de esta falta de univocidad no está claro. Sin duda, desempeñan un papel clave los ARNt (los ARN de transferencia), que deben reaccionar de manera específica a CUG y transportar el aminoácido correspondiente al lugar donde se sintetiza la proteína. En Ascoidea asiática compiten dos ARNt; ambos traducen el codón CUG, pero uno se liga a la serina y el otro a la leucina. Parece que el azar decide qué aminoácido de esos dos se incorpora a la proteína (es decir, qué ARNt de esos dos interviene).

Esto no solo hace que las instrucciones para la construcción de proteínas no sean unívocas, sino que parece que no es favorable para la célula. La levadura podría resistirlo porque el codón que crea esa confusión solo está presente en el genoma en sitios rara veces expresados, donde puede hacer poco daño. Según el equipo de Killmar, el ejemplo de A. asiatica casa bien con la teoría evolutiva que formularon en 2016, según la cual la traducción anómala de un codón podría deberse a la pérdida antigua de su ARNt ordinario, lo que llevaría a la merma del codón y a que finalmente pueda ser capturado por un ARNt mutado, que se liga a un aminoácido distinto del original. Por lo demás, se desconoce en qué puede terminar la situación que se da en la notable levadura equívoca A. asiatica.

Articulo: https://www.cell.com/action/showPdf?pii=S0960-9822{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}2818{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e}2930557-8

Referencia: https://www.investigacionyciencia.es/noticias/una-levadura-desafa-al-cdigo-gentico-16498

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Descubren un nuevo mecanismo por el cual la obesidad puede favorecer el desarrollo de tumores

Investigadores españoles han publicado este 12 de marzo de 2021 en la revista Cellular Oncology un artículo en el que describen un posible papel de la survivina en el desarrollo de tumores. La survivina es una proteína con funciones anti-apoptóticas, y que tiene un alto grado de expresión en células madre del tejido adiposo. Los investigadores demuestran que la survivina es captada por macrófagos, y promueve en estos un cambio a un fenotipo pro-tumoral (favorece al desarrollo del tumor). A su vez, los macrófagos también expresarían y secretarían survivina que actuaría de manera autocrina en ellos, y paracrina en las células tumorales, potenciando en estas sus propiedades migratorias e invasivas. Además, la survivina de los macrófagos presenta altos niveles de fosforilación en la Thr34.

survivina
ASC: adipocyte stem cell; TAM: tumor-associated macrophages

Por tanto, en este trabajo se identifica un nuevo mecanismo implicado en la progresión tumoral y un biomarcador de interés que indicaría la presencia de macrófagos tumorales, lo que conlleva una mayor malignidad del cáncer.

Enlace a noticia Genotipia: https://genotipia.com/genetica_medica_news/survivina-cancer/

Enlace a artículo: https://link.springer.com/article/10.1007/s13402-021-00597-x#Sec23

Las incógnitas resueltas desde la publicación del genoma humano, hace 20 años

La identificación de muchas de las lagunas de la secuencia original ha ofrecido detalles relevantes de la estructura y función de nuestro genoma.

Karen H. Miga

Este año se cumple el vigésimo aniversario de la publicación del primer borrador del genoma humano. [Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, de los EE.UU.]

La publicación del borrador del genoma humano en 2001 por dos grupos independientes, el Consorcio Internacional para la Secuenciación del Genoma Humano (CISGH) y el equipo de J. Craig Venter, supuso un hito histórico. Por primera vez, se abría la posibilidad de estudiar tramos largos de cada uno de los cromosomas humanos, base por base. Gracias a ello, los investigadores podían empezar a entender cómo estaban ordenados los distintos genes, y cómo se organizaba y estructuraba el ADN circundante que no codificaba proteínas. A pesar de este increíble progreso, el borrador del genoma aún estaba incompleto; faltaban más de 150 millones de bases por identificar. Los avances tecnológicos en los años transcurridos desde entonces han permitido mejorar el borrador, y en 2020 se logró finalmente la secuenciación completa de un cromosoma. Como resultado, están empezando a emerger a la superficie nuevas partes del genoma hasta entonces no descritas, lo que está dando paso a otro emocionante período de descubrimientos biológicos.

¿Qué incluían exactamente los borradores iniciales del genoma? Contenían numerosas regiones intergénicas previamente inexploradas. También incluían la inmensa mayoría de los genes. El CISGH estimó al principio que el genoma contenía entre 30.000 y 40.000 genes codificadores de proteínas, aunque la publicación de un genoma actualizado en 2004, junto con la mejora de las estrategias de predicción de genes, provocó que la cifra se revisara a cerca de 20.000. El genoma de 2004 aportó un mapa de alta resolución de 2850 millones de nucleótidos de la eucromatina. Esta corresponde a las regiones del ADN empaquetadas de una forma más holgada, que están enriquecidas en genes y representan aproximadamente el 92 por ciento del genoma humano.

El genoma de referencia impulsó a la comunidad científica hacia una era de exploración genómica, que redirigió el foco desde los genes individuales hasta estudios más genéricos del genoma completo. Sin embargo, seguía habiendo lagunas en cada uno de los 23 pares de cromosomas humanos, que según las estimaciones contienen más de 150 megabases de secuencias desconocidas. Las mayores lagunas se situaban en regiones enriquecidas con ADN altamente repetitivo o con secuencias para las que existen muchas copias casi idénticas. Al principio, estas secciones fueron difíciles de clonar, secuenciar y ensamblar correctamente. Como resultado, el proyecto del genoma humano infrarrepresentó a propósito tales secuencias repetitivas. Aunque los investigadores tenían una idea muy básica sobre su naturaleza, la organización genómica de alta resolución de la región en cuestión seguía sin concretarse.

El borrador del genoma humano del 2001 abarcó la mayor parte del ADN rico en genes, que se halla empaquetado de forma holgada en el núcleo. Pero seguían existiendo muchas lagunas en regiones muy compactadas y ricas en secuencias repetitivas, que a menudo no se transcriben (en la imagen se exagera la extensión de estas para facilitar la interpretación) (a). Gracias a los avances en secuenciación y bioinformática, hoy es posible estudiar dichas lagunas. Estas incluyen las regiones teloméricas y subteloméricas en los extremos de los cromosomas; las estructuras centroméricas, esenciales para la división celular; y los brazos acrocéntricos, muy cortos y repetitivos. Ahora también pueden analizarse las regiones en las que el ADN está duplicado, ya sea en una única localización o de forma segmentada (b).

En los primeros intentos por identificar las lagunas se empleó la secuenciación de lectura larga para abarcar las secuencias repetitivas, aunque tales lecturas al principio tendían a dar errores. En 2010 aparecieron nuevas oportunidades, gracias a los avances en la capacidad de leer fragmentos más largos de secuencia, junto con el desarrollo de herramientas bioinformáticas escalables. Las lecturas de secuencia de decenas a centenares de kilobases permitieron el estudio de la organización genómica de muchas lagunas de tamaño moderado. Esto permitió conocer algunas de las regiones subteloméricas (ADN muy repetitivo adyacente a las estructuras teloméricas, en los extremos de los cromosomas). También permitió el estudio de la primera secuencia satélite centromérica, en la que se repiten secuencias cortas en tándem durante unas 300 kilobases. De igual forma, se resolvió un subconjunto de duplicaciones segmentadas (secuencias que comparten entre el 90 y 100 por ciento de sus bases y ocupan múltiples localizaciones), muchas de las cuales contenían genes previamente ausentes del genoma de referencia. Sin embargo, muchas de las regiones más grandes ricas en repeticiones, de múltiples megabases de tamaño, seguían siendo inabarcables.  

A lo largo de los últimos años, los datos de lecturas largas muy precisas y de lecturas ultra-largas han resultado esenciales para resolver estas regiones. Han revelado, por vez primera, tramos extremadamente largos de repeticiones en tándem y regiones enriquecidas en duplicaciones segmentadas. Al superar estas barreras técnicas, los científicos están descubriendo ahora extensas regiones ricas en repeticiones que pueden abarcar millones de bases, y constituir así el brazo corto entero de los cromosomas.

Obtener la imagen completa

Sin embargo, los investigadores aún no entienden del todo las razones por las que algunas partes del genoma humano se organizan de la forma en que lo hacen. Alcanzar este conocimiento será, sin lugar a dudas, valioso, porque estas secuencias ricas en repeticiones suelen estar situadas en zonas que son cruciales para la vida. Por ejemplo, los tramos largos de repeticiones de ADN ribosómico (ADNr) codifican componentes de ARN de la maquinaria celular encargada de la síntesis de proteínas y desempeñan un papel importante en la organización nuclear. Y el ADN repetitivo de las estructuras denominadas centrómeros es esencial para una adecuada segregación cromosómica durante la división celular. 

Estas largas tiras de ADN repetitivo vienen con distintos conjuntos de reglas, en términos de su organización y evolución genómicas. También están sujetas a diferente regulación epigenética (modificaciones moleculares en el ADN y en las proteínas asociadas a él que no alteran la secuencia básica del ADN), lo que lleva al ADN repetitivo a diferir de la eucromatina en lo que se refiere a organización, tiempo de replicación y actividad transcripcional. Muchas herramientas y conjuntos de datos del genoma completo todavía no pueden capturar toda esta información de las regiones de ADN extremadamente repetitivas. Por tanto, no se dispone aún de una imagen completa de los factores de transcripción que se unen a ellos, de cómo tales regiones se organizan espacialmente en el núcleo, o de cómo la regulación de estas partes de nuestro genoma cambia durante el desarrollo y en situaciones de enfermedad. En la actualidad, de forma muy parecida a lo que sucedió con la publicación inicial del genoma décadas atrás, los investigadores se enfrentan con un paisaje funcional nuevo e inexplorado del genoma humano. El acceso a esta información impulsará la tecnología y la innovación hacia la inclusión de dichas regiones de repeticiones, ampliando una vez más nuestra comprensión de la biología del genoma.  

El año pasado, se utilizaron secuenciaciones de lecturas muy largas y precisas para reconstruir cromosomas humanos enteros de telómero a telómero. También tuvo lugar la publicación de un genoma de referencia humano casi completo a partir de una línea celular humana «haploide», en la que solo existen cinco lagunas que marcan las zonas de ADNr. En dicha línea, las células tienen dos pares idénticos de cromosomas, lo que simplifica el ensamblaje en comparación con las células humanas típicas (que son diploides, con diferentes cromosomas heredados de la madre y del padre). En conjunto, estos mapas permiten vislumbrar por vez primera, en alta resolución, las regiones centroméricas, las duplicaciones segmentadas, las repeticiones subteloméricas y cada uno de los cinco cromosomas acrocéntricos, que tienen unos brazos muy cortos formados casi exclusivamente por ADN altamente repetitivo en un extremo.

Resulta tentador pensar que los científicos se acercan por fin a la línea de meta. Sin embargo, un único ensamblaje genómico, aunque esté completo con una precisión de secuencia casi perfecta, es una referencia insuficiente a partir de la que poder estudiar la variación en toda la población humana. Los mapas existentes que representan la diversidad a través de las partes eucromáticas del genoma deben extenderse para capturar por completo las regiones repetitivas, en las que el número de copias y la organización de las repeticiones varían entre individuos. Hacerlo requerirá el desarrollo de estrategias para la producción y el análisis rutinarios de genomas humanos diploides completos. El ambicioso objetivo de alcanzar una referencia más completa e integral de la humanidad mejorará, sin duda, nuestra comprensión de la estructura genómica y su papel en las enfermedades humanas, y se alineará con la promesa y el legado del Proyecto del Genoma Humano.

Karen H. Miga/Nature News & Views

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

La lotería genética que te hará vivir 100 años con salud

Un estudio hecho con hombres y mujeres de más de 105 años revela que todos comparten una serie de mecanismos genéticos que reparan con mayor eficacia el ADN y evitan sus mutaciones.

Una serie de investigadores de la Universidad de Bolonia realizaron un estudio mediante el cual estudiaron la genética de un grupo de personas que han vivido más allá de los 105 años y la compararon con aquella de adultos que representaban el mejor ejemplo de envejecimiento saludable al evitar enfermedades relacionadas con la edad.

Estudiaron en ambos grupos los genes COA1 y STK17A, y descubrieron que las personas mayores de 105 y 110 años tienen un menor número de mutaciones en estos genes. Esta falta de alteración genética hace que estén menos expuestos a enfermedades relativas a la edad. Por ello concluyeron que los mecanismos de reparación del ADN y una baja carga de mutaciones en genes específicos son dos mecanismos centrales que han protegido a las personas que han alcanzado una longevidad extrema de las enfermedades relacionadas con la edad.

Así que el secreto para vivir cien años no solo está en nuestras manos, sino también en nuestros genes. Quién sabe si incluso alguno de nosotros nos encontramos en esta situación!

Os dejo el link a la noticia completa por si os apetece leerla y ver las funciones de esos dos genes: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2021-05-05/cientificos-descubren-combinacion-genetica-cien-anos_3065504/

Análisis genómico como alternativa al análisis citogenético en cáncer mieloide

PUBLICADO EL ABRIL 27, 2021

Amparo Tolosa, Genotipia

Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis han demostrado que la secuenciación de genomas completos es tan precisa como los análisis citogenéticos para tomar decisiones médicas en pacientes con cáncer mieloide. Los resultados del trabajo, publicados en la revista New England Journal of Medicine, indican que la secuenciación genómica tiene utilidad clínica en el manejo de pacientes con leucemia mieloide y síndrome mielodisplásico y ofrecen una estrategia potencial para otros tipos de cáncer.

análisis genómico cáncer mieloide
Muestra de médula ósea de un paciente con síndrome mielodisplásico. Imagen: Eric Duncavage.

La realización de pruebas genéticas se ha convertido en una práctica habitual en el ámbito de la oncología. En algunos tipos de cáncer como el cáncer del pulmón o la leucemia mieloide aguda, conocer el perfil genético de las células tumorales permite proporcionar un diagnóstico más preciso e identificar qué pacientes podrán responder a una terapia.

Las alteraciones genéticas asociadas al cáncer abarcan desde cambios puntuales en la secuencia del ADN a grandes reorganizaciones cromosómicas. Hasta el momento, para determinar cuáles están presentes en un tumor se realizaban diversas pruebas, adaptadas al tipo de alteración que se pretende buscar. En el caso de la leucemia mieloide aguda y el síndrome mielodisplásico, por ejemplo, la presencia de ciertos reorganizaciones cromosómicas es un criterio utilizado en la clasificación clínica y se evalúa a través de análisis citogenético, mientras que las mutaciones puntuales suelen estudiarse mediante secuenciación.

La reciente investigación de la Universidad de Washington en San Luis señala que la secuenciación de genomas completos ya ofrece resultados comparables a otras técnicas tradicionales que llevan utilizándose durante décadas. “Escoger la terapia apropiada para los pacientes de cáncer depende a menudo de identificar un rango de diferentes tipos de cambios genéticos en las células tumorales de un paciente”, señala David H Spencer, profesor de Medicina, director médico de las instalaciones de secuenciación clínica del Instituto McDonnel del Genoma de la Universidad de Washington en San Luis y uno de los directores del trabajo. “Nuestro estudio sugiere que la secuenciación de genomas completos es una aproximación fiable y práctica para detectar todos los cambios que son importantes para evaluar el riesgo de recaída en pacientes de leucemia mieloide aguda o síndromes mielodisplásicos con una sola prueba”.

Los investigadores utilizaron una aproximación basada en secuenciación de genomas completos para obtener los perfiles genómicos de 263 pacientes con cáncer mieloide y compararon su rendimiento con los resultados que se habían obtenido previamente para el análisis citogenético de 235 de ellos. Para optimizar todo el proceso y minimizar el tiempo en obtener resultados, los investigadores adaptaron cada paso, desde la preparación de la muestra al análisis de datos según las recomendaciones de la Red Europea de Leucemia. De esta forma consiguieron generar informes de resultados en tan solo tres días para algunos pacientes.

Al comparar el estudio genómico y el estudio citogenético de las muestras de los pacientes, los investigadores han encontrado que son equiparables. A través del análisis del genoma pudieron detectar las 40 traslocaciones cromosómicas recurrentes y las 91 alteraciones en número de copias de fragmentos de ADN encontradas por técnicas citogenéticas. Además, la estrategia genómica ha identificado nuevos eventos genómicos relevantes a nivel clínico en 40 de los 235 pacientes y ha permitido reasignar a algunos pacientes a diferentes grupos de riesgo.

Por último, la principal relevancia de la aproximación de secuenciar el genoma completo de muestras de los pacientes es que ha hecho posible asignar un grupo a los pacientes en los que el análisis citogenético no había proporcionado resultados. Esto es especialmente importante ya que en función de las alteraciones presentes en cada paciente se puede estimar, por ejemplo, si responderá al tratamiento con quimioterapia o si es necesario realizar también un trasplante de células madre con quimioterapia.

“Los resultados inconcluyentes son extremadamente frustrantes, porque queremos ser capaces de ofrecer a los pacientes el tratamiento más apropiado al inicio de la terapia”, destaca Timothy Ley, profesor de Medicina en la Universidad de Washington en San Luis. “Aunque una prueba genética limitada tiene valor, pueden perderse resultados importantes que a menudo son relevantes para las opciones de terapia. Hemos trabajado durante años en un protocolo para la secuenciación de genomas completos para que pueda utilizarse de forma rutinaria.

Los investigadores resaltan en el artículo que la principal barrera a la hora de implementar su estrategia genómica es el coste económico. No obstante, con la continua disminución en el coste de secuenciar un genoma, estiman que el coste por paciente podría oscilar entre los 1000 y 2000 dólares.

Los resultados del trabajo presentan a la secuenciación de genomas como una herramienta precisa para detectar los diferentes tipos de alteraciones genéticas relevantes a nivel clínico para pacientes con leucemia mieloide aguda o síndromes mielodisplásicos. “Mostramos que la secuenciación de genomas a alcanzado un punto en el que es práctica, rápida, económica, factible clínicamente y accesible para el análisis rutinario de pacientes”, señala Spencer.

De momento, serán necesarios estudios con más pacientes para confirmar el rendimiento clínico de la secuenciación de genomas completos. Mientras tanto, los investigadores responsables del proyecto se muestran muy confiados con los resultados que proporciona esta aproximación en aquellos pacientes donde los análisis citogenéticos no han proporcionado resultados concluyentes. Además, destacan que, aunque el estudio está enfocado hacia los cánceres mieloides, la estrategia podía extenderse a pacientes con otros tipos de cáncer.

Referencia: Duncavage EJ, et al. Genome Sequencing as an Alternative to Cytogenetic Analysis in Myeloid Cancers. N Engl J Med. 2021 Mar 11;384(10):924-935. doi: http://dx.doi.org/10.1056/NEJMoa2024534

Fuente: Promising role for whole genome sequencing in guiding blood cancer treatment. https://medicine.wustl.edu/news/for-blood-cancers-whole-genome-sequencing-may-be-able-to-replace-standard-genetic-tests-that-guide-therapy/

Identificado un mecanismo que contribuye a explicar por qué los portadores de APOE4 tienen mayor riesgo al Alzhéimer

PUBLICADO EL ABRIL 30, 2021

Mónica Martínez Adell, Genotipia

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han descubierto un mecanismo por el que el gen APOE4 confiere un mayor riesgo de padecer Alzhéimer. En un estudio publicado en Science Translational Medicine muestran que APOE4 causa un desequilibrio del metabolismo lipídico en las células que altera su funcionamiento. Además, a partir de estudios en levadura y células humanas proponen a la colina como potencial tratamiento para restaurar el equilibrio lipídico y prevenir o frenar el desarrollo de la enfermedad en portadores de APOE4.

APOE4 Alzheimer
Pérdida de conexiones neriviosas entre las células de los pacientes con Alzhéimer. Imagen: Instituto Nacional de Envejecimiento (NIA), EEUU.

El Alzhéimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente en la población. Es una enfermedad compleja en la que intervienen diferentes factores. Y dentro de los genéticos se ha visto que un alelo concreto del gen APOE supone un factor de riesgo frente al desarrollo de Alzhéimer.

El gen APOE codifica para la apolipoproteína E, una proteína transportadora de lípidos. Se conocen tres variantes del gen: APOE2, APOE3 y APOE4. Los individuos con APOE2 tienen menos posibilidades de sufrir Alzhéimer que el resto, mientras que la versión APOE3 es considerada neutral y la versión APOE4 (la presenta el 14{5f4e897c6ee23822ae50e890000b794346543cd330c4e8aa45664bf184d11e2e} de la población) se asocia a un mayor riesgo de padecer Alzhéimer.

Aunque no se conoce el papel exacto de APOE4 en el desarrollo del Alzhéimer, se sabe que la apolipoproteína E participa en el metabolismo de lípidos por lo que APOE4 podría influir en desarrollo del Alzhéimer a través de ese proceso. Para investigar esta posibilidad y determinar las diferencias que se producen metabólicamente en las células según la variante de APOE los investigadores han realizado diferentes pruebas en levaduras y células humanas en cultivo.

En primer lugar, los investigadores utilizaron células madre pluripotentes inducidas, que compartían un mismo genoma con la excepción de que unas tenían APOE3 y las otras tenían APOE4. Las células que más APOE producen son los astrocitos por lo que diferenciaron las células madre a astrocitos. Los resultados obtenidos muestran que los astrocitos que presentaban la variante APOE4 sintetizaban una mayor cantidad de ácidos grasos insaturados que el resto, lo que llevaba a un desequilibrio lipídico en las células nerviosas.

Los investigadores observaron que, como se produce mayor cantidad de ácidos grasos de lo normal, las células no tienen una correcta homeostasis lipídica y esto afecta a varios procesos celulares como el tráfico vesicular, el tráfico intracelular, la endocitosis y la generación de membranas. El mantenimiento de la homeostasis es fundamental para que las células puedan afrontar el estrés.

A continuación, el equipo utilizó levaduras modificadas mediante técnicas genéticas. En este caso, el experimento consistió en expresar la versión humana del gen APOE4 para analizar en detalle y de forma exhaustiva las diferencias funcionales entre las células que presentan la variante APOE4 y las células que presentan otras variantes. A partir de los resultados obtenidos los investigadores llegaron a la conclusión de que las células que expresan APOE4 necesitan una mayor síntesis de fosfolípidos para funcionar correctamente. Además, comprobaron que la variante APOE4 causa alteraciones en el metabolismo de los lípidos por sí misma, independientemente del entorno celular.

Por otra parte, los investigadores han encontrado que, al cultivar las levaduras en medios ricos en colina, las células funcionaban mejor. La colina es un nutriente que se utiliza en la síntesis de membranas celulares, ya que es un componente de algunos fosfolípidos. Además, es la molécula precursora de la acetilcolina, un importante neurotransmisor.

Los resultados del trabajo indican que la colina tiene un efecto beneficioso en células que expresan APOE4, ya que ayuda a reestablecer la homeostasis lipídica y así se revierten los daños por estrés celular. Los investigadores plantean que aumentando el consumo de colina los individuos portadores del gen APOE4 podrían prevenir el desarrollo de Alzhéimer o incluso aminorar sus síntomas. De momento, han comprobado que la suplementación con colina restaura también la homeostasis de lípidos en astrocitos humanos con APOE4 obtenidos de células madre pluripotentes. Además, están trabajando en un modelo de ratón modificado genéticamente para expresar el gen APOE4 humano, para comprobar en él los efectos de la colina.

“Lo que realmente nos gustaría ver es si en la población humana, en los portadores de APOE4, si toman suplementos de colina en una cantidad suficiente, eso retrasaría o les daría protección frente al desarrollo de demencia o Alzhéimer”, dice el director del Instituto Picower del MIT, Li-Huei Tsai. La colina se puede encontrar de forma natural en distintos alimentos, pero como poca gente llega a consumir la cantidad mínima diaria recomendada, los portadores del APOE4 podrían recurrir a suplementos de colina para estar más protegidos frente al Alzhéimer. Por otra parte, en los individuos portadores de APOE2 APOE3 la deficiencia en colina no aumenta la susceptibilidad a desarrollar Alzhéimer, “Lo que nuestros resultados sugieren es que si eres un portador de APOE2 o APOE3, incluso si presentas deficiencias en colina, lo puedes sobrellevar”, “Pero si eres portador de APOE4, entonces si no tomas suficiente colina, eso tendrá consecuencias más extremas. Los portadores de APOE4 son más susceptibles a la deficiencia en colina”, concluye el investigador Li-Huei Tsai.

Referencia: Sienski G, et al. APOE4 disrupts intracellular lipid homeostasis in human iPSC-derived glia. Science Translational Medicine. 2021. DOI: http://dx.doi.org/10.1126/scitranslmed.aaz4564

Fuente: Study offers an explanation for why the APOE4 gene enhances Alzheimer’s risk. https://news.mit.edu/2021/study-offers-explanation-why-apoe4-gene-enhances-alzheimers-risk

Consiguen crear embriones quimera con células humanas y de mono

PUBLICADO EL ABRIL 21, 2021 Amparo Tolosa, Genotipia

El equipo de investigación de Juan Carlos Izpisua Belmonte, en colaboración con científicos chinos, ha conseguido crear embriones quimera con células humanas y de mono y cultivarlos durante 19 días. La investigación, que ha recibido algunas críticas debido a las implicaciones éticas de la generación de quimeras, ha demostrado el potencial de las células madre humanas para contribuir a diferentes tipos celulares en embriones quimera y proporciona nueva información de cómo se comunican entre sí las células humanas y de mono cuando se mezclan durante el desarrollo embrionario temprano. Los resultados del trabajo representan un paso hacia adelante en la posibilidad de generar en órganos humanos en el ganado porcino en el futuro, objetivo principal de los investigadores.

embriones quimera
Uno de los embriones de ratón con células madre humanas incorporadas. Imagen: Weizhi Ji, Kunming University of Science and Technology.

Según los últimos datos del Registro Mundial de Trasplantes, en el año 2019 se llevaron a cabo 146.840 trasplantes en todo el mundo. Este número representa una pequeña parte de los trasplantes que serían necesarios. Solo en Europa, donde se realizaron 34285 trasplantes, hay cerca de 60 000 personas en lista de espera y la Organización Nacional de Trasplantes estima que cada día de 2019 fallecieron 10 pacientes a la espera de un trasplante. La necesidad de órganos ha llevado a proponer diferentes aproximaciones como llevar a cabo trasplantes de órganos de otras especies a la nuestra o crear organismos quimera y generar órganos humanos en otros animales, como por ejemplo en cerdo, que tiene un tamaño y características similares a los humanos.

La posibilidad de generar órganos humanos en otros animales todavía es algo muy lejano. No obstante, la nueva investigación del equipo de Juan Carlos Izpisua Belmonte en el Instituto Salk (EE. UU.), en colaboración con investigadores de la  Universidad Católica San Antonio de Murcia y la Universidad Kunming de China, demuestra que es posible integrar células humanas en embriones tempranos de mono,  lo que indica que podría llegar a ser factible.

En estudios previos, los investigadores habían intentado incorporar células humanas en embriones de cerdo. No obstante, la contribución de las células humanas a los embriones era muy baja. El equipo se planteó que esto podía ser debido a que la distancia evolutiva entre ambas especies dificulta la comunicación entre las células pertenecientes a una y otra por lo que decidió investigar el comportamiento de las células humanas en embriones quimera con una especie mucho más cercana, un tipo de macaco.

En el nuevo trabajo, publicado en Cell, los investigadores introdujeron células madre humanas en 132 embriones de macaco de 6 días generados por fecundación in vitro en laboratorio. Las células madre humanas introducidas, 25 por embrión, pertenecían a una línea celular pluripotente, con capacidad para contribuir tanto a los tejidos embrionarios como extraembrionarios y estaban marcadas con fluorescencia para poder realizar su seguimiento. Diez días después de introducir las células humanas en los embriones, 103 de los embriones mixtos o quiméricos mantenían su desarrollo, aunque a partir de ese momento disminuyó su viabilidad, de forma que en el día 19 desde la fecundación, momento en el que se detuvo el experimento, únicamente se mantenían vivos tres. Los embriones se mantuvieron en cultivo in vitro en todo momento y no fueron implantados.

Los investigadores observaron que las células madre humanas sobrevivieron en el interior de los embriones de macaco y se integraron con mayor eficacia de la detectada en el caso de embriones de cerdo.

Para ver qué rutas o mecanismos moleculares utilizaban las células de ambas especies para comunicarse entre sí, el equipo analizó qué genes se expresan tanto en las células humanas como en las de mono de los embriones quimera. “A partir de estos análisis se identificaron varias rutas de comunicación nuevas o reforzadas en las células quiméricas”, señala Izpisua Belmonte. “Entender qué rutas están implicadas en la comunicación de las células quiméricas posiblemente nos permitirá mejorar esta comunicación y aumentar la eficiencia del quimerismo en una especie hospedadora que sea más lejana de los humanos a nivel evolutivo”.

Los embriones quimera de humano y macaco no están dirigidos a ser utilizados para generar órganos humanos para trasplantes sino a mejorar el conocimiento de cómo se comportan las células madre humanas en el entorno de otras especies y cómo se comunican con las otras células. Mediante esta estrategia los investigadores buscan entender mejor las fases tempranas del desarrollo humano y abrir el camino hacia la generación de órganos humanos en otras especies de mayor tamaño, concretamente en ganado porcino, destinados a trasplantes o medicina regenerativa. También podrían sentar la base para desarrollar plataformas en las que se pueda estudiar cómo se originan enfermedades concretas o cómo envejece cada órgano.

La generación de embriones quimera de macaco con células humanas plantea tanto nuevas posibilidades científicas como cuestiones éticas sobre este tipo de investigaciones. El trabajo de Izpisua y colaboradores ha recibido la críticas de algunos investigadores, que cuestionan la necesidad de utilizar un modelo en primate tan cercano a humanos o plantean si los resultados podrían ser utilizados con otros objetivos como generar quimeras reales.

Los autores del trabajo reconocen que existen múltiples consideraciones éticas para tener en cuenta al trabajar con embriones quimera, especialmente si se utilizan primates no humanos. Para su estudio señalan que se realizó una minuciosa revisión de los planes de investigación y protocolos por adelantado, así como revisiones éticas a nivel institucional y por parte de profesionales de bioética expertos el tema. También destacan que todos los experimentos fueron realizados ex vivo, y se limitaron al desarrollo temprano. “Es nuestra responsabilidad como científicos llevar a cabo nuestra investigación con consideración, siguiendo las recomendaciones éticas, legales y sociales”, señala Izpisua Belmonte.

En paralelo al artículo del equipo de Izpisua Belmonte se publica un comentario que aborda las consideraciones éticas de la investigación. En él Henry Greely y Nita Farahany, del Centro por el Derecho y las Biociencias de la Universidad de Stanford y la Iniciativa por la Ciencia y la Sociedad de la Universidad Duke, respectivamente, plantean la necesidad de una evaluación ética de este tipo de investigaciones por parte de la sociedad, basada en la comprensión de los experimentos que se realizan y su justificación frente a los posibles riesgos. Los autores destacan los siguientes aspectos a evaluar: bienestar de los animales utilizados, origen de las células humanas, idea de mezclar células o tejidos humanos con los de otras especies, debate público sobre la investigación con primates no humanos o humanos, que puede comprometer la confianza del público general en la ciencia.

Referencia: Tan T, et al. Chimeric contribution of human extended pluripotent stem cells to monkey embryos ex vivo. Cell. 2021 Apr 15;184(8):2020-2032.e14. doi: http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2021.03.020

Fuentes:

Greely HT, Farahany NA. Advancing the ethical dialogue about monkey/human chimeric embryos. Cell. 2021 Apr 15;184(8):1962-1963. doi: http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2021.03.044

Chimeric tool advanced for wide range of regenerative medicine, biomedical research applications. https://www.salk.edu/news-release/chimeric-tool-advanced-for-wide-range-of-regenerative-medicine-biomedical-research-applications/

Researchers generate human-monkey chimeric embryos. https://eurekalert.org/pub_releases/2021-04/cp-rgh040821.php

Hígados para trasplantes sin sus células originales

Buenos días a todos! Me he encontrado con una noticia interesante que, aunque no trate sobre genética como tal, quería compartir con vosotros.

Se trata de nuevo método desarrollado por el equipo de Mayana Zatz y Luiz Carlos de Caires-Júnior, del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre (HUG-CELL), en el Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo en Brasil, que se basa en dos técnicas de bioingeniería de tejidos desarrolladas en los últimos años: la descelularización y la recelularización. Un órgano procedente de un donante fallecido, en este caso el hígado, se trata con diversas soluciones que contienen detergentes o enzimas para eliminar todas las células del tejido, dejando solo la matriz extracelular con la estructura y forma originales del órgano. A continuación, la matriz extracelular se siembra con células tomadas del paciente. El método evita las reacciones del sistema inmunitario y el riesgo de rechazo a largo plazo, ya que utiliza las propias células del paciente, y no es necesario administrar fármacos inmunosupresores.

Os dejo por aquí el link a la noticia:
Hígados para trasplantes sin sus células originales | Noticias de la Ciencia y la Tecnología (Amazings® / NCYT®)

Nuevas terapias para la progeria basadas en oligonucleótidos antisentido.

Esta terapia consiste en la utilización de oligonucleótidos antisentido dirigidos a regular el procesado alternativo del ARN mensajero del gen de la laminina A, implicado en el desarrollo de la progeria o síndrome de Hutchinoson-Gilford. A continuación os explico brevemente su mecanismo:

La enfermedad está causada por mutaciones en el gen LMNA. Este gen codifica para dos proteínas esencialmente estructurales, la laminina A y la laminina C, que se obtienen por el procesado alternativo del gen.

En 9 de cada 10 casos, la mutación responsable del síndrome de progeria de Hutchinson-Gilford es una mutación que modifica el procesado del ARN mensajero del gen y lleva a que en lugar de la proteína laminina A se produzca una proteína truncada denominada progerina incapaz de llevar a cabo su función estructural. Esta nueva terapia tiene como objetivo reducir la producción de progerina a través de la utilización de oligonucleótidos antisentido que se unan al ARN mensajero del gen LMNA y alteren el procesado alternativo de las copias del gen con la mutación para que se produzca laminina A funcional.

¿Qué opináis de este tipo de terapias? A mi personalmente me parece una alternativa muy inteligente a la hora de abordar enfermedades provocadas por proteínas mutadas, aunque, por lo que he leído, todavía no hay ninguna que esté en marcha más allá de los ensayos clínicos.

Link a la noticia completa: https://genotipia.com/genetica_medica_news/terapias-progeria-oligonucleotidos-antisentido/